Era la final de los rezagados, aquellas cuatro selecciones que perdieron en cuartos de final y que aspiran a terminar quintos como premio consuelo. Esa lucha terminó ganándola 4-3 Chile sobre Francia, para que los trasandinos se levantaran luego de la goleada que recibieron por parte de Argentina.
Pese a lo cerrado en el tanteador final, fueron los chilenos mejores que los galos y justificaron el triunfo. Sin embargo, el juego no fue bueno. Desordenado, sin estrategia, un ida y vuelta constante, pero sin una idea clara para la definición. La muestra de ello se expresó en que el primer tanto fue pasados los 8’ con la contra de Juan Pablo Díaz, para poner arriba a Chile, que luego Nicolás Fernández amplió de penal.
Con poco y nada le alcanzaba a los orientados por el mendocino Llera para mandar, pese al descuento del sanjuanino Cirilo García.
El complemento se trabajó diferente, sobre todo Chile que levantó su nivel. Fernández puso el 3-1, Landrin descontó. Y lo mejor fue al final, cuando resurgieron los galos. García se ‘comió‘ el empate, Osorio estiró la diferencia. Guilbert erró el libre directo que hubiese sido clave, porque García puso el tercero, pero el tiempo se consumió y Chile ahora se ilusiona con finalizar quinto si hoy supera a Italia.
