“Mi marido era muy precavido para andar en la calle. En la Policía dijeron que tal vez iba borracho, pero nada que ver. Estuvo con unos parientes y ninguno lo vio tomando”, comentó ayer molesta Verónica Páez, la esposa de Luis Sebastián Páez (29), el muchacho que el sábado a la noche fue atropellado por una combi sobre la Ruta 40, en Pocito, y falleció NN casi 9 horas después en el Hospital Rawson, tal como publicó en exclusiva DIARIO DE CUYO.
Páez era changarín, oriundo de la Villa Huarpes, Pocito. Tras el nacimiento de su hija Liz (1) se mudó con Verónica al pocitano barrio Campo de Batalla, en Carpintería. El sábado, el jornalero salió a pie de su casa sin ninguna documentación a buscar un celular que había dejado en reparación, pero como no lo tenían listo enfiló hacia la casa de una tía en el barrio Cerrillo, precisó su cuñado Diego Paredes. Luis estuvo toda la tarde junto a varios parientes y antes de las 21 emprendió el regreso a su casa, pero nunca llegaría: media hora después de partir, cuando caminaba por la Ruta 40, unos 400 m al Norte de calle Maurín, fue arrollado sobre el asfalto por una Renault Trafic guiada hacia el Norte por Armando Seguel (52) quien volvía de Sarmiento, informó la Policía.
En la Subcomisaría Castro creían, por cómo quedó la parte delantera izquierda de la Trafic, que Páez se atravesó de golpe sobre la ruta a raíz de una presunta borrachera. Y esa teoría se apoyaba en el olor de la víctima y en su dificultad para hablar, dijo un jefe policial. Lo concreto es que el herido fue trasladado al hospital y falleció antes de las 7 del domingo. Para ese momento, su familia ni sabía lo que había ocurrido. “Lo buscamos todo el día y nadie sabía nada. Recién a las 23 del domingo nos enteramos del choque y de que había fallecido”, dijo Verónica, dolida. “No entiendo cómo no nos avisaron ahí nomás, si el personal de la ambulancia escuchó cuando Luis alcanzó a decir que era mi cuñado”, dijo Diego, molesto por la falta de comunicación entre el personal sanitario con los uniformados que investigaban el caso.
