Al final, la tradicional pizzería Abuelo Yuyi pudo escapar del camino que la conducía a un remate o a la quiebra. Es que luego de 21 años de retraso, la propietaria canceló la deuda de un millón de pesos que tenía con la Provincia por un crédito que se solicitó al Banco San Juan cuando estaba en manos del Estado. Para cumplir con la obligación, la dueña de la firma vendió el inmueble ubicado en Urquiza y avenida Ignacio de la Roza, con el compromiso de que el comprador se lo alquile para que siga funcionando el negocio y se mantengan las fuentes laborales, según confirmó su abogado, quien no quiso revelar el monto de la operación. Distintas fuentes judiciales, empresariales y del ambiente político aseguraron que la persona que adquirió el lugar físico fue el empresario José Nazareno Gazzé, exdiputado basualdista, aunque al ser consultado, negó ser parte de la negociación.

La pizzería es un clásico local de San Juan que ya cuenta con al menos 33 años de vida (ver recuadro) y actualmente brinda 20 puestos de trabajo. Debido a que Alcira Soria, la propietaria, y sus antecesores, no pagaban un crédito que le otorgó la entonces entidad bancaria estatal, el juez civil Héctor Rollán ordenó el remate del local para que con lo que se recaudara, se cancelara de una vez por todas la obligación que ya pasó las 2 décadas. Sin embargo, a la hora de la subasta, que fue fijada el 13 de mayo, los abogados presentaron una cautelar para frenarla, junto con un pedido de un proceso preventivo de quiebra ante el Juzgado Comercial Especial que dirige Javier Vázquez. El magistrado aceptó la cautelar y el remate fue suspendido.

Pero como había publicado DIARIO DE CUYO, la propietaria apuntaba a vender el inmueble para cancelar la deuda. De hecho, “a los pocos días de la suspensión de la subasta, hicimos el acuerdo con la Provincia”, dijo el abogado de la dueña, Gabriel Russo. El propio juez Rollán aseguró que se pagó el saldo negativo y que de esa manera concluyó el juicio por ejecución hipotecaria que había llevado adelante Fiscalía de Estado. Con respecto al concurso preventivo de quiebra, Russo señaló que “quedó sin efecto porque el acreedor más importante era la Provincia. Hay otros acreedores menores a los que se les va a satisfacer sus créditos. La empresa prácticamente va a quedar saneada en función de este acuerdo”. El abogado además explicó que en la venta del inmueble, “el compromiso que asumió el comprador es mantener el contrato de alquiler para que funcione la pizzería y seguir explotando el rubro comercial. Así, se garantiza la continuidad de la empresa y el mantenimiento de las fuentes laborales”. Además, agregó que el contrato de locación “es renovable cada año”.

De esa forma, luego de 21 años de idas y vueltas, la Provincia pudo recuperar otra deuda del llamado Residual Banco San Juan. Esto es, la cartera de créditos que entregó la entidad financiera cuando era estatal y que a pesar de su privatización, quedó en poder del Estado. Muchos de esos préstamos se volvieron incobrables porque no contaban con suficientes garantías o prescribieron con el paso del tiempo, lo que significó un perjuicio para las arcas locales. En el expediente consta que el antiguo dueño de Abuelo Yuyi, Silvestre Morandi, solicitó en 1994 el crédito con garantía sobre la hipoteca del inmueble. En 1996 la entidad financiera se privatizó y el préstamo quedó en manos de la Provincia. Por la falta de pago, en 2002 se celebró un convenio que al final no se cumplió y 3 años más tarde, Fiscalía de Estado solicitó la ejecución de la hipoteca.