Nueve puentes colapsaron en menos de 72 horas en Tucumán tras las nuevas lluvias torrenciales y el desborde de ríos y canales, por lo que la provincia quedó prácticamente aislada y unas 8 mil personas seguían evacuadas.
Las averías se produjeron en rutas secundarias que deben ser mantenidas por el Gobierno provincial y en momentos en que rige la emergencia social, hídrico y comunitaria por las inundaciones. La fuerza del agua arrastró ayer por la mañana el paso sobre el río Zerda en la Ruta 307, mientras el río Lules derrumbó parte del cruce sobre la Ruta 301 y el antiguo puente ferroviario, y el río Caspinchango deterioró las bases del puente que lo cruza sobre la Ruta 324.
En las últimas horas, la crecida del río Jaya también se llevó el puente del Parque Nacional Campo de Los Alisos y en La Sala, otros dos no soportaron la fuerza del agua. Las primeras estructuras que cedieron este fin de semana fueron las ubicadas sobre el río La Sala (Ruta 305), que une El Sunchal con Villa Padre Monti y Río Nio, y el terraplén de acceso al puente sobre el río Calera (Ruta 321). A raíz del colapso de los dos puentes sobre el río Lules, quedó interrumpido el tránsito entre la capital tucumana y el municipio de Lules, a 20 kilómetros al Este, donde debieron ser evacuadas unas 20 familias del barrio 2 de Abril.
La caída de árboles y la destrucción del pavimento obligó a interrumpir el tránsito vehicular en otras rutas, como la que lleva al cerro San Javier, en tanto están cortadas numerosas calles en zonas urbanas. Por su parte, vecinos de la localidad tucumana de Ranchillos advirtieron ayer que la situación puede complicarse aún más si se confirma la ruptura del mineraloducto que transporta la extracción de metales que se realiza en el emprendimiento Bajo la Alumbrera, Catamarca. Los pobladores expresaron su temor por una posible contaminación ambiental en el Sur tucumano. DyN
