La historia de la familia Gnecco, originaria de Génova, se inició en América en 1832, cuando Salvador Gnecco, capitán de la Marina Mercante decidió probar suerte en Brasil y luego en Entre Ríos, allí contrajo enlace con Benedecta Rettore, con quien tuvo tres hijos. En 1853, luego de quedar viudo, se trasladó a Buenos Aires, instaló una farmacia y se casó con Catalina Solari, con quien tuvo cuatro hijos.

Salvador falleció cuando su hijo Agustín Victorio tenía 12 años, por lo que éste debió comenzar a trabajar para ayudar a su madre con el mantenimiento del hogar. Uno de sus primeros trabajos fue como calafate en el puerto y es así como encontró su primera pieza de colección: una moneda inglesa, que aún se conserva en su museo.

Llegó a San Juan, para trabajar en la confitería "Los Andes". Años después inauguró un almacén de ramos generales y con el dinero que fue ganando fue adquiriendo tierras para cultivo.

En 1904 se casó con la viuda Paulina Furno, que tenía tres hijos, que fueron criados y educados por Gnecco. Junto a Paulina, Agustín tuvo cuatro hijos. Alelina, quien murió al año de vida, Anavadro, Vitálico y Huarpeliano (todos estos nombres fueron acrósticos inventados por el mismo Agustín).

Desde su llegada a San Juan en 1886 integró diferentes instituciones culturales y sociales: creó la "Sociedad Fomento Provincial de San Juan" y junto a unos amigos creó la sociedad "Tiro Federal" y el diario "El Trabajo". Impulsado por su pasión a la numismática, la filatelia y el coleccionismo, se dedicó a recolectar objetos, documentos, libros, fotografías, cuadros y restos arqueológicos de San Juan que fueron guardados en su propia casa, que funcionaba como un museo particular. Su mayor proyecto fue la constitución de un museo en San Juan, para el cual había comenzado las tratativas oficiales.

Agustín murió en 1940, a los 83 años y su hijo Anavadro, que era su apoderado, después de numerosos intentos fallidos por conseguir un lugar en la provincia, decidió mudar las piezas al Museo de Luján, en Buenos Aires. Con los años, el gobierno local le asignó un sector en el antiguo edificio de la Escuela Normal San Martín y Anavadro trajo toda la documentación y algunas piezas, que están expuestas en el Museo Histórico Agustín V. Gnecco. Actualmente la encargada del museo es María Julia Gnecco, uno de los 4 hijos de Anavadro. Ella continúa intentando devolver a San Juan objetos que se encuentran en el Museo de Luján, repetidos o en depósitos. Este año el Museo Gnecco cumple 50 años desde su oficialización. La descendencia de Gnecco se formó con los hijos de Anavadro y Vitálico, ya que Alelina y Huarpeliano fallecieron sin dejar herederos.