Según los términos más explícitos de los documentos de la fiscalía italiana, las fiestas sexuales en la villa palaciega del primer ministro Silvio Berlusconi seguían una rutina bien descrita en la que participaban bailarinas sensuales y prostitutas menores de edad.
Los jueces escucharán hoy, cuando empiece el juicio, que en primer lugar venía la cena: una comida compuesta de alimentos con los colores de la bandera tricolor italiana (verde, blanco y rojo).
Luego llegaba la conocida como sesión de "bunga bunga", "que tenía lugar en una sala similar a la de una discoteca, donde las participantes femeninas llevaban a cabo bailes eróticos y striptease, tocándose entre ellas o tocándose a sí mismas y siendo tocadas en sus partes íntimas por Silvio Berlusconi", de acuerdo al texto del documento.
Al final de la noche, para concluir, Berlusconi, de 74 años, elegía "una o más mujeres con las que pasaba la noche en una relación íntima" a cambio de dinero, regalos caros o apartamentos de alquiler gratuito.
El escándalo está desgastando la popularidad del multimillonario de los medios de comunicación y arroja una sombra sobre un sistema político repleto de escándalos de corrupción. No obstante, el primer ministro corre poco peligro de verse forzado a dejar el cargo debido a que el veredicto puede tardar años o no llegar nunca.
Los documentos de la acusación dan los nombres de 33 mujeres jóvenes, en su mayoría bailarinas que querían irrumpir en el mundo del espectáculo a través de los canales de televisión de Berlusconi, que según los fiscales eran pagadas por mantener relaciones sexuales con él.
Para Berlusconi, que no estará presente cuando empiece el juicio, sólo importa una de ellas.
Se trata de Karima el Mahrug, una bailarina marroquí de un club nocturno conocida por el nombre artístico de Ruby "Rubacuori" (rompecorazones). La joven tenía 17 años cuando, según la fiscalía, recibió dinero por mantener relaciones sexuales con el primer ministro.
Pagar por sexo con una menor de 18 años es un delito en Italia.
En el juicio, Berlusconi también está acusado de abuso de poder, por intervenir en la liberación de la joven cuando fue detenida por la policía de Milán el pasado mayo, acusada de robar una pulsera de 3.000 euros.
Aunque los abogados de Berlusconi reconocen que llamó personalmente a los agentes y les dijo que creía que la joven marroquí era la sobrina del ex presidente egipcio Hosni Mubarak, aseguran que no ejerció ninguna influencia impropia.
Berlusconi niega todos los cargos. Dice que le gustan las mujeres y que no es un "santo", pero afirma que nunca ha pagado a cambio de sexo.
Berlusconi ha argumentado que los regalos y el dinero que entregó a algunas de las mujeres eran simplemente su forma generosa de ayudar a las personas necesitadas, teniendo en cuenta que él es uno de los hombres más ricos de Italia.
También ha acusado a los magistrados de izquierda de llevar a cabo una campaña política moralista para derrocarlo y con frecuencia ha denunciado las grabaciones que se realizaron a los teléfonos de sus invitados.
Los fotógrafos y las cámaras de televisión -hay acreditados 110 medios de comunicación nacionales e internacionales- no tendrán acceso a la sala de audiencias.
