La colección subdural crónica que le diagnosticaron a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es un hematoma ocasionado por un traumatismo de cráneo derivado de golpes, que generalmente suelen ser leves, explicó ayer a DIARIO DE CUYO, Mario Plana Salas, jefe de Neurocirugía del Hospital Rawson.

Existen hematomas subdurales crónicos (generalmente demora unos 30 días en formarse esta colección de líquido o sangre) o agudos, que son los más complicados por tratarse de traumas craneales por lesiones tales como las de accidente automovilísticos.

‘Los subdurales crónicos normalmente ocurren en personas mayores de 60 años. Así como a la gente grande le aparecen arrugas, el cerebro también se atrofia. Su tamaño comienza a disminuir y se genera un espacio. Entonces, el cerebro empieza a tener una mayor movilidad dentro de la cavidad craneana. Por eso, las venas que unen al cerebro con la membrana que lo recubre (meninge) terminan estirándose y ante traumatismos leves ocurren sangrados en forma lenta’, explicó Plana Salas. En síntesis, las venas emisarias se rompen y dejan escapar sangre, generalmente como resultado de un traumatismo craneal leve.

‘Como el sangrado es lento, la sintomatología suele presentarse después de los 30 días’, agregó. Estas colecciones o hematomas subdurales (ubicados en el espacio subdural que existe entre la meninge y el cerebro) pueden ser de origen laminar y tener de 2 milímetros a 5 centímetros’, graficó el especialista.

‘La colección de sangre en estos casos no destruye células cerebrales, pero provoca una compresión del cerebro y un desplazamiento lento del mismo, hasta que aparecen recién dolores de cabeza, convulsiones, pérdida de fuerza, dificultad al hablar y desorientación’, agregó el neurocirujano.

‘Como el hematoma tiene una membrana externa que es muy sangrante e irrigada, puede haber nuevos sangrados hasta que el hematoma subdural crónico se transforma en agudo, porque vuelve a sangrar dentro del mismo sangrado. En ese caso hay que operar de urgencia. Uno tiene que tener cierta premura en operar estos hematomas’, afirmó.

Según Plana Salas, lo mejor en estos casos es practicar una cirugía evacuadora (drenaje), cuando el hematoma (acumulación de sangre por rotura de un vaso sanguíneo) es de más de 3 centímetros. ‘Es una cirugía que no deja secuelas, demora 40 minutos y a las 72 horas el paciente ya puede irse a su casa’, explicó.

‘Entre estas cirugías, hay una que consiste en la realización de dos orificios. Por uno de ellos se lava con muchísimo suero para drenar el hematoma. Son necesarias 48 horas para que siga drenando y no se forme otro hematoma. En toda mi trayectoria, sólo a un paciente se le reabsorbió en un año porque se trataba de una persona que se negaba a operarse’.

Plana Salas recordó que en ocasiones ‘un estornudo en gente de cierta edad provoca (estas colecciones). Un paciente tuvo uno de estos hematomas porque se pegó con la cabeza en la punta de la alacena. Como se trata de traumatismos banales, sin lesiones, los pacientes no les dan importancia. En el momento del traumatismo, no puede detectarse nada mediante controles, porque recién a los 30 días se forma el hematoma’.