Un obturador de caucho inflable de los que usan en obras sanitarias para tapar el flujo de líquidos cuando hay algún problema en una cañería. Ese objeto se expandirá hasta alcanzar casi el diámetro de la tubería y luego será arrastrado tramo a tramo (ver infografía), en los casi 5 kilómetros de tubería cloacal para buscar el resto del cuerpo de Rodrigo Muñoz, quien cayó el 19 de marzo pasado. El resto, porque el 10 de mayo pasado hallaron una bota con el pie derecho del joven en la parrilla de la planta de tratamiento de líquidos cloacales en la zona del Bajo Segura, Santa Lucía.
Ayer, la titular del Tercer Juzgado Correccional, Mónica Lucero, dio la orden a personal de OSSE y Bomberos de iniciar esa búsqueda, con varias exigencias, como por ejemplo, que el rastrillaje no se extienda más allá de 20 días. Por ahora se estima que nueva la búsqueda durará menos de ese tiempo y que se haría sin cortar los líquidos, pero por esa misma razón se haría en los horarios de menor flujo, dijeron voceros del caso.
Será la última vez que se buscará en toda la cañería, dijeron las fuentes. Y por eso es que la magistrado exige resultados que no dejen lugar a dudas. Por eso la exigencia de que la llamen a ella, a la fiscal Silvina Gerarduzzi o al médico forense Alejando Yesurón cuando aparezcan complicaciones, por ejemplo cuando el obturador se atasque.
Otras de las principales condiciones del nuevo rastrillaje son "cero riesgo" humano, el menor o ningún daño en la cañería para evitar consecuencias dañinas en la gente, y el menor costo posible.
Rodrigo cayó a la cañería cloacal cuando trabajaba en una conexión a un nuevo barrio, en Roque Sáenz Peña al Oeste de Colón, en Santa Lucía. Entonces lo buscaron en toda la cañería, con ganchos y hasta con cámaras de video, pero no hallaron nada hasta que apareció su pie. Desde ese momento el caso se investiga como homicidio culposo.
