Cuando el Loco Penco clavó el primero y, en el festejo, hizo arrancar su moto imaginaria a la que se le subieron Becerra y Cuevas, en San Martín era todo felicidad. Es que lo hecho en el primer tiempo -y además lo hablado en el entretiempo- empezó a dar sus frutos. San Martín, este San Martín puntero indiscutible de la Primera B Nacional, se dio un gustazo en Florencio Varela. Le ganó 2-0 al local Defensa y Justicia con merecimientos plenos. Por inteligencia y oportunismo. Por frialdad y cálculo. Porque dominó estratégicamente a su rival en el primer tiempo, en el que lo maniató con una buena marca, y sacudió la modorra en el complemento, metiendo dos estiletazos de contragolpe para liquidar la historia.
Pero además de eso, dejó en claro que uno de sus puntos más fuertes es la seguridad defensiva. Porque, afirmada en un notable trabajo de Líder Mármol, la última línea no tuvo fisuras. Y, a eso, le adosó sacrificio y marca en el mediocampo, y efectividad arriba.
Con defensa y con justicia. El resumen de una presentación Verdinegra que estuvo a la altura de sus sueños. Porque un equipo que pretende ascender y que encima está bien encaminado, está casi obligado a llevarse de donde sea los tres puntos. Sea de la manera que sea. Con viveza. Con capacidad. Con agallas.
Así de metido largó el Verdinegro su presentación en Florencio Varela. Tanto que a los 20 segundos, Toranzo se escapó por izquierda y no pudo darle bien para tirar el centro. Y al minuto y medio de juego, un centro envenenado de Damiani casi encuentra el pie de Penco que, de tocarla, la hubiese mandado al fondo.
Entonces, en el primer tiempo, el partido se armó así. Con el local extraviado y asfixiado por la presión sanjuanina, llegando poco y casi nada a Pocrnjic. Y con el equipo de Hrabina dosificando fuerzas. Preocupado en fabricar una telaraña en las marcas y buscando herir de contragolpe.
Pero el calor, por un lado, y el nerviosismo, por el otro, hicieron que el partido fuera chato. Impreciso. Sin grandes emociones. En cuentagotas aparecieron individualidades, especialmente en el Verdinegro, que pudieron desequilibrar (Cuevas y Pereyra se extralimitaron en ataques sucesivos y Becerra metió un gran tiro libre que Leyenda la contuvo en un ángulo). El local también las tuvo, pero Martín cabeceó mal en una y Kissner no pudo con Leo Sánchez en la otra.
Estaba claro que San Martín trabajó mejor en ese primer tiempo. Y ni hablar del complemento, porque salió a lastimar al local. Y, como lo logró antes de los 10′, todo le cerró en lo que quedó. Aquel notable sombrero de Cuevas y habilitación aún más preciosista para Penco, que el "9" transformó en gol, derrumbó como un castillo de arena las pretensiones del Halcón.
Después, el Verdinegro pudo golear ante un desorientado rival. Porque llegó sin oposición en el contragolpe. Tanto, que a los 19′, Hrabina mandó a Belforte a la cancha (por Becerra) y el Pelado la mandó al fondo en la primera que tocó. Fue después de una gran jugada de Pereyra y un centro ideal de Penco que había desbordado. Belforte, que también marcó en otra victoria de visitante (ante Belgrano) engañó al que cerraba y se la mandó en contramano. Golazo y partido liquidado.
Lo que quedó fue la inteligencia de Torresi para dominar los tiempos, la capacidad en el fondo de Mármol y la vergüenza del local. San Martín goza el momento. Triunfazo de visitante y la punta más firme todavía. Justo de previa de otro gran partido: ante Unión de Santa Fe. El domingo, en el Pueblo Viejo…
