Está donde tiene que estar: En la final. Se lo merece. Por lo que mostró en este Campeonato Mundial de hockey sobre patines de La Rouche-sur-Yon, en Francia. Llegó por cuarta vez consecutiva y está otra vez a la puerta de dar el gran golpe. Frente al mismo de siempre. Al campeonísimo España. Al que lleva cinco títulos mundiales seguidos. Será hoy, desde las 16 (Telesol y Canal 13). Una cita imperdible. Que puede ser histórica. Y que merece eso y mucho más.
Es que este grupo argentino las ha pasado bravas. Y ahí está. Otra vez con la cabeza en alto y buscando terminar con esa paternidad española. Eso sí, ayer tuvo que sacar a relucir todo lo que tiene para ganarle 5-2 a Portugal. Lo hizo con el alma. Con su buen hockey. Con una tremenda categoría que terminó vapuleando a un equipo lusitano que luchó pero que terminó cayendo ante tanta categoría.
La Argentina hizo un partido extraordinario. Porque dominó estratégicamente a su rival. Y, cuando en un momento el panorama se le puso complicado (en los primeros cinco minutos del complemento) apretó los dientes y mostró convicción para ir adelante y revertir la historia. Y después lo terminó afirmando con las capacidades individuales de sus jugadores.
Portugal arrancó mejor la semifinal. Se hizo dueño de la bocha y en base a una tremenda velocidad de movimientos complicó al equipo argentino. No creó situaciones netas de gol porque le faltó efectividad. Pero con el correr de los minutos, el equipo de Giuliani le fue encontrando la vuelta. Empezó a dividir la posesión y también a llegar al arco rival.
Hasta que a los 9´, Nicolía, que ya venía mostrando habilidad para desbordar por la derecha, quitó una bocha fundamental detrás del arco contrario. Esperó el momento y le metió el pase justo a Nalo García, quien sacó un latigazo para abrir el tanteador.
Portugal quedó herido. Inclusive varios de sus jugadores empezaron a sentir el esfuerzo y se quedaron sin aire. Y la Argentina, que ya había empezado a mover el banco, terminó la etapa con un dominio panorámico.
El complemento largó con esa reacción lusitana. Nunes, la estrella que tiene el hockey portugués hoy por hoy, sacó dos tiros fuertes desde lejos (en menos de un minuto) y dio vuelta el tablero. Parecía que se venía la noche. Pero no. Ahí es donde apareció la personalidad de este plantel albiceleste. Dos minutos después Ordoñez se las arregló para quedar sin marca y sacudir un bombazo para estampar el empate. El partido se hizo de ida y vuelta. Se dieron más imprecisiones y parecía que el suspenso se iba a mantener hasta el final.
Pero Nicolía tuvo la llave para destrabar el candado. Se dio una infracción que el árbitro francés ignoró pero el italiano vio y cobró y Carlitos ejecutó el libre directo porque Portugal había llegado a las 10 faltas. Apenas la movió y sacó el tiro seco y con puntería. Golazo. Argentina otra vez arriba.
Y ahí sí se desesperó Portugal. Porque se dio cuenta que la Argentina estaba demasiado metida en el partido. Pero la Argentina también se dio cuenta de eso y, como vio a su presa sangrando, fue y la remató.
Faltando dos minutos y medio, tras otra gran cesión de Nicolía, el Nalo García elevó la cuenta a cuatro. Era partido liquidado. Claro que faltaba la frutillita del postre, con otro libre de Nicolía. La hizo pasar por entre sus piernas y la mandó por detrás al fondo del arco.
Ahí mismo fue delirio. Ganas de gritar contenidas. Otra vez a la final y contra el cuco de siempre. ¿Será que esta vez es la vencida?
