El fútbol vive de momentos. De rachas. Y con apenas 4 fechas disputadas, las actualidades de San Martín y Banfield son muy diferentes. Mañana se enfrentarán, desde las 16, en el Florencio Sola y toda la presión la tendrá el local, ya que una derrota le puede costar el puesta al entrenador Matías Almeyda. Mientras que el Verdinegro va con la idea de seguir construyendo su propuesta de juego que lo tiene invicto y con serías aspiraciones de poder volver a ganar de visitante como sucedió ante San Lorenzo. Dos propuestas y necesidades diferentes, que serán claves al momento del inicio del juego.
Porque mientras San Martín transita por un periodo de adaptación a la categoría, que en base a rendimiento, resultados y la propuesta de fútbol que busca consolidar Carlos Mayor, lo han ubicado como el segundo mejor de los equipos ascendidos y con un ritmo de juego que lo lleva a partido tras partido generar varias situaciones de gol, partiendo del buen pie que está demostrando con sus volantes.
Todo lo contrario al Taladro, ya que la derrota de la fecha pasada ante Defensa encendió la mecha, dado que Banfield tiene un triunfo, un empate y dos caídas. Números que no son alentadores, pero que tienen eco en el rendimiento del torneo pasado, ya que sumó 20 puntos en 19 partidos. Una campaña tan pobre, que sumada a la actual lo ubican con el peor promedio de los 20 equipos que ya estaban en Primera, puesto que los que tiene por debajo son 7 de los 10 ascendidos y donde no se encuentra San Martín. Esta situación crítica lo toca de cerca al “Pelado” Almeyda, quien más allá de que en la semana admitió que no piensa en renunciar, su continuidad depende del resultado de mañana.
Y en las declaraciones de ambos entrenadores se destacan las realidades. Mientras Mayor en la semana dijo que “el equipo se acomodó bien. Tuvimos un buen arranque y eso es una ventaja. El equipo mantiene una línea de juego y sólo nos falta reafirmar la tenencia de pelota, ser agresivos para recuperarla y ser precisos en la definición”, del otro Almeyda aseveró: “No tengo en mente irme de Banfield y si los directivos pretenden que me vaya, que me lo digan de frente. Necesitamos un triunfo y trabajamos toda la semana para corregir los errores”. Las dos caras se enfrentarán y en base a las urgencias de Banfield, San Martín puede volver a festejar.
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