Incluso en idiomas tan lejanos como el swahili, el tagalo o el bantú, la “gracia del perdón” se otorga en más de 50 lenguas en el parque del Retiro de Madrid, convertido estos días, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, en un gran centro de confesiones a las que ayer se sumó el Papa. Junto a los 200 improvisados confesionarios alineados entre arboledas cuelgan los carteles en los que se anuncia a los fieles que pueden descargar sus conciencias en español, italiano, francés, inglés y polaco, pero también en marathy y konkani (de la India), en vietnamita o en binisaya (Filipinas). Ante el éxito logrado, entre peregrinos y ciudadanos, por la denominada “Fiesta del perdón”, que comenzó el pasado martes, Benedicto XVI dedicó ayer unos minutos de su apretada agenda para confesar durante media hora a cuatro jóvenes (dos chicos y dos chicas). De esa manera, el Santo Padre se unió a la larga lista de más de 4.000 curas voluntarios que atienden desde el comienzo de la JMJ los problemas, dudas e inquietudes de cientos de personas.
