La última etapa para terminar una guerra de 52 años en Colombia, será la decisión que adopte hoy la ciudadanía de ese país caribeño para refrendar, o no, en las urnas el difícil proceso de paz iniciado en 2012 entre el Gobierno de Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), rubricado en La Habana el 29 de agosto pasado y cerrado en Cartagena el lunes último en una ceremonia con asistencia de figuras internacionales, incluido el presidente Mauricio Macri.
El plebiscito a desarrollarse en la fecha tendrá al pueblo de protagonista para decidir si acepta o no el llamado ‘Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz duradera’ que tiene una tendencia mayoritaria para el ‘sí’, según las últimas encuestas, aunque para ser válido deberá alcanzar como mínimo más de cuatro millones de votos.
En caso de ganar la aprobación, el presidente Juan Manuel Santos estará obligado a respetar la decisión popular y deberá iniciar la compleja implementación del acuerdo como la desmilitarización de los insurgentes para reinsertarlos en la vida civil. Si gana el ‘no’, el presidente también estará obligado a respetar la decisión y no podrá aplicar los acuerdos. Será lo único que estará en juego, ya que el derecho de la paz es inapelable.
El mundo estará pendiente de esta consulta, porque si es positiva se pondrá fin al conflicto armado con las FARC y se abrirá una gran oportunidad para que otros frentes beligerantes, como los Grupos Armados Organizados (GAO) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), comiencen a transitar por un proceso similar, no exento de dificultades, cuando se trata de narcoguerrillas.
