La 97 edición del Tour de Francia que se pondrá en marcha hoy en Rotterdam (Holanda), en medio de ambiente futbolístico, apunta sus focos al español Alberto Contador como máximo favorito al título, que, en caso de conseguirlo sería el tercero, en una edición montañosa que se decidirá la última semana en los Pirineos con el legendario Col del Tourmalet como estrella. Cerca de los 28 años, Contador acude a su cita del año "más tranquilo que nunca", como único jefe indiscutible en el Astana, un equipo de un potencial por demostrar, en el que se ha rodeado de corredores de confianza, incluso con amigos, y sin rivales en casa ni en el pasillo del hotel.
Los enemigos surgirán en la carretera. El grupo opositor será numeroso, empezando por el estadounidense Lance Armstrong, su enemigo íntimo en la pasada edición. Un rival veterano, a punto de gastar 39 tacos de almanaque, enormemente mediático y con ganas de hincarle el diente al chico de Pinto, quien se presenta con 8 victorias en la temporada, incluida la del Alpe D’Huez de la Dauphiné Liberé.
Palmarés menor presenta el texano, sin triunfos, pero en progresión de forma. "Estoy mejor que hace un año", asegura, pero hasta el momento presenta en su hoja de servicios un tercer puesto en la Vuelta a Luxemburgo y un segundo en la reciente Vuelta a Suiza, solo batido por Frank Schleck. "Ahora toca ser primero", se atreve a decir el inquilino del tercer escalón en París, tras tres años de jubilación.
El Tour 2010, que empezará con ambiente futbolístico por el Mundial de Sudáfrica, rendirá homenaje al primer paso de la carrera por los Pirineos, allá en 1910, cuando el francés Octave Lapize probó la crueldad del Tourmalet como primer conquistador de la legendaria cima. "Sois unos asesinos", les espetó a los organizadores.
Las etapas con sabor a las clásicas de primavera y el doble paso por el Tourmalet son las características de esta edición. El pelotón temblará en la tercera etapa con 13 kilómetros de adoquinado concretados en el último tramo de la etapa entre Wanze y Arenberg. Hay miedo por esa jornada, de ahí que la totalidad de favoritos hayan ido a inspeccionar el recorrido.
La montaña aparecerá en los Alpes en la octava jornada con final en Avoriaz. Un día después el pelotón disfrutará de la primera jornada de descanso, y luego cerrarán el primer ciclo de montaña, con el ascenso a La Madeleine, cuya cima está a 30 kilómetros de la meta en Saint Jean de Maurienne. "Unas jornadas de desgaste", según Contador.
El plato fuerte y definitivo llegará en la última semana con los finales en alto en Les Domaines y Tourmalet y la contrarreloj final de la víspera de la llegada a París, de 52 kilómetros, donde se decidirá la general.
