Hace unos días, dos expresiones de hombres del Gobierno, un senador y un ministro, mostraron lo positivo de reconocer errores, siempre y cuando estos reconocimientos generen condiciones tal, que contribuyan a las rectificaciones necesarias y a tiempo. En primer lugar, el senador Cesar Gioja, reconoció, en una exposición en la UNSJ (y también en Angaco), dos problemas muy importantes a resolver. Uno está en la Educación en San Juan, haciendo incapié en que debe aspirarse, cuanto antes, a que todas las escuelas primarias sean de jornada completa y en el ámbito de la escuela secundaria, donde casi la mitad de los alumnos abandonan sus estudios, estudiar rápidamente esta situación y darle la solución. Yo agrego, que no hay mejor manera de aportar a la famosa "distribución del ingreso" y así, acortar la brecha social entre los sanjuaninos, que una educación de excelencia, al alcance de todos.
El otro problema que abordó Gioja, es lo relativo a la tributación minera. Reconoció que al inicio, no se tenían muchas referencias a tener en cuenta, pero ahora si. En realidad y siempre actuando en forma muy prudente pero firme, yo propongo que debería quedar algo más, en San Juan, de la renta minera, pero no dinero, sino del producto de esa explotación. Concretamente propicio que una parte de ese oro quede en San Juan, formándose una importante +industria+ de la orfebrería, sobre todo por las condiciones casi innatas, de jachalleros e iglesianos, en las artesanías.
Viendo lo que ha hecho un país relativamente pequeño, como Suiza, donde de generación en generación se va transmitiendo la +manufactura+ del oro, y viviendo muy bien de ello, bien podríamos iniciar algo similar en San Juan, creando una actividad con alto valor agregado.
El otro reconocimiento, es el que hizo, el ministro de Hacienda de la Provincia, Aldo Molina, por este mismo medio, donde sutilmente advierte sobre el problema inflacionario. Esta es una realidad tangible. Es casi un hecho, que la inflación de este año estará más cerca del 30% anual, que del 20% como admitió el gobierno nacional tiempo atrás.
El crecimiento de nuestros precios internos, comparados con países vecinos y de producción similar, son muy superiores.
Es cierto que el paradigma de este gobierno (y de casi todos los gobiernos peronistas) es el impulso al consumo, para reactivar la economía. Los tres motores de la economía son el consumo, las exportaciones, y las inversiones, pero todos deben estar correlativamente, muy aceitados. El problema es que si se sigue apostando al solo consumo, se sigue monetizando la economía, y no existen estímulos a los productores de bienes y servicios.
Hasta ahora, parece que el gobierno nacional, eligió hacer el ajuste por la vía del "impuesto inflacionario", pero la verdad, es que, estos reconocimientos, cuando surgen del propio poder político gobernante, nos hacen mantener la esperanza en un cambio a tiempo. Ojalá haya más hombres del gobierno que tengan la valentía de reconocer a tiempo los errores y enmendarlos, para bien de todos.
