El gobierno de Chile busca tomar distancia del escándalo que salpica a la presidenta Michelle Bachelet, al descubrirse que su hijo mayor y miembro del gabinete, Sebastián Dávalos, aprovechó sus influencias e información privilegiada para que se otorgara un préstamo a la empresa de su esposa, Natalia Compagnon, para un desarrollo inmobiliario.
De acuerdo a las denuncias, la firma que cerró esta semana la venta de los terrenos rurales que compró en la región de O’Higgins con el polémico préstamo bancario, haciendo un negocio inmobiliario con una ganancia de cinco millones de dólares al venderlos, luego de la recalificación de área para ser urbanizada.
La oposición demandó la publicación de la declaración patrimonial de Dávalos y su esposa, lo que también incentivó las sospechas ya que fue publicada en la web del área sociocultural de la Presidencia, que dirige Dávalos, y divulgada a través de la cuenta de Twitter del gobierno pasada la medianoche del martes pasado. Esto le valió a La Moneda una fuerte crítica, por la hora y por el uso de la cuenta oficial, además de no satisfacer a la opinión pública.
La polémica está instalada en todos los ámbitos de opinión, pero unas declaraciones del diputado opositor José Manuel Edwards, del partido Renovación Nacional, tocó de cerca a los argentinos. El legislador afirmó: "No tenemos por qué aceptar que la familia presidencial se enriquezca durante su gobierno. Quizá sea normal en la Argentina, pero no podemos permitirlo acá. Sebastián Dávalos representa el privilegio y abuso de poder. El gobierno, al mantenerlo, no podrá hablar con propiedad de igualdad y menos de transparencia. Debe renunciar”, dijo, en su dura comparación.
