Transparencia Internacional acaba de publicar los resultados de su relevamiento anual sobre la corrupción mundial. El muestreo alcanzó a 69 países, incluyendo la credibilidad del ciudadano en la forma de combatirla. Al respecto el 61% de los consultados por Gallup International -octubre 2008 a febrero último-, en América latina considera ineficaces las medidas gubernamentales.
El 81% de los argentinos rechaza, por inútiles a los mecanismos legales. Les siguen Perú (71%) Venezuela y Panamá (65%), Chile (59%), El Salvador (53%), Bolivia (43%) y Colombia (34%) dice el estudio. Sólo un 26% de los ciudadanos de estos países calificaron las medidas de "efectivas" y un 13% no supieron valorarlas.
Las regiones más expuestas son Oriente Medio y África: en Liberia, Sierra Leona y Uganda, por ejemplo, más del 50% de la gente reconoce haber pagado un soborno en el último año y también existen diferencias entre nuevos y antiguos miembros de la Unión Europea. Los niveles bajos siguen en Holanda (1%), Luxemburgo (4%) y Reino Unido (3%), pero en Lituania llegaron al 30 por ciento. En general se señala a la policía como la más propensa a aceptar sobornos, seguida del poder judicial, las oficinas de registro y permisos y los servicios de administración, salud y educación.
Pero tan grave como la corrupción es la actitud de las víctimas. El estudio revela que sólo uno de cada cinco encuestados denunció formalmente los hechos y los que no lo hicieron alegaron, entre otras cosas, que creían que informar lo ocurrido no tendría efecto o, peor, les causaría problemas.
