Aquí, en Francia, la vida es parecida a la nuestra, pero hay diferencias. Esto es en el nivel de vida. Existen diferencias teniendo en cuenta lo que gana una persona de nivel medio, que es superior a lo que lo hace un argentino. Encima, un argentino moviéndose acá tendrá mayores problemas, todo por la diferencia cambiaria (para los argentinos, el euro es más caro que inclusive el dólar).
Un trabajador francés tiene un sueldo que oscila de los 1.100 a los 1.300 euros. Es decir unos 15.000 pesos argentinos. Una cifra superior a lo que puede ganar un empleado público en San Juan. Claro, los costos también están relacionados, aunque el nivel de vida es superior.
La verdura y otras necesidades culinarias tienen casi el mismo precio. Lo caro, por ejemplo, es la carne. Un kilo de lo que sería un corte de “paleta chata”, ideal para los bifes nuestros, es de unos 160 pesos.
Comerse una hamburguesa en un local de McDonald cuesta entre 8 y 10 euros. Es decir, unos 115 a 140 pesos (siempre basándose en el euro blue, que tiene un valor de entre 13 y 14 pesos).
Ni hablar de los cigarrillos. Los fumadores aquí, en toda Europa, andarían mal. Un atado tiene un valor de 12 euros, es decir unos 160 pesos nuestros.
En lo referido a la ropa, el tema es similar. Una remera de buena calidad pero no de marca vale unos 200 a 300 pesos argentinos. Pensar en marcas reconocidas es imposible: cuestan entre 1.400 a 2.000 pesos nuestros. El calzado, por ejemplo, no tiene grandes diferencias. Unas zapatillas de paseo de buena calidad cuestan entre 1.000 y 1.500 pesos. Los zapatos, a su vez, valen entre 1.300 a 1.600 pesos nuestros, siempre aclarando que son las marcas italianas.
En síntesis, los costos, en relación, no varían en demasía. Eso sí, el nivel de vida es superior.
