El Gobierno nacional relativizó ayer la discusión sobre la cantidad de pobres que hay en Argentina, cuestionó los índices no oficiales y justificó la falta de difusión de estadísticas oficiales, aunque habló de una ‘reducción abrupta‘ de esa problemática.
Mientras el ministro de Economía, Axel Kicillof, aseguró en declaraciones radiales que ‘medir la pobreza todos los días, un pobre más, un pobre menos, no es metodológicamente muy serio‘, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, reiteró en Casa de Gobierno que la pobreza tuvo una ‘reducción abrupta, intensa, y a través de políticas públicas‘.
‘El discurso de que hay más pobres que en 2001 no se lo creen ni ellos. Todos estamos de acuerdo que la pobreza bajó, después cuánto, depende de cómo la medís‘, advirtió Kicillof para rechazar los planteos de algunos sectores de la oposición. Antes, el jefe de ministros rechazó un informe del Observatorio de la Universidad Católica Argentina (UCA), que señaló que el 42,6 por ciento de los niños del Gran Buenos Aires viven en la pobreza y apuntó contra ‘personas de la oposición, que inventan números‘.
El titular de la cartera económica respaldó la decisión del Gobierno nacional de no difundir las estadísticas sobre pobreza porque, explicó, debe ‘rediseñarse‘ la forma de medirla luego de haberse hecho lo propio con el índice de precios. ‘Medir la pobreza todos los días, ayer, hay un pobre más, un pobre menos, no es metodológicamente muy serio‘, expresó el funcionario.
Por su parte, Capitanich volvió resaltar una baja en la pobreza y remarcó que ello se produjo porque se ‘mejoró la creación de empleo‘. ‘La reducción de la pobreza ha sido abrupta; hubo 6,4 millones de puestos de trabajo (creados bajo la actual gestión) y 1.650 convenciones colectivas de trabajo. Si hay más empleo y mejores salarios, automáticamente la pobreza se reduce‘, detalló el funcionario.
