Tras la captura del boxeador caucetero Amílcar Funes y otros tres jóvenes, en la Policía empezaron a hablar de caso cerrado en la investigación por el crimen del peluquero Sergio Montenegro (35), ocurrida la madrugada del 3 de junio pasado en su peluquería de Avenida de los Ríos casi Córdoba, Caucete. Como anticipó este diario, el más complicado es el pugilista porque recibió un llamado (no atendió) desde el teléfono de la víctima instantes después del crimen. Y porque, sobre el mediodía de aquel viernes, se hizo al menos un llamado con su número telefónico usando el aparato del fallecido.
Funes cayó el último viernes junto con un chico de 17 años, discípulo suyo en boxeo. Y antes, el miércoles, policías de Homicidios habían detenido también una pareja de novios: Esteban Torres, quien dijo haberle comprado el celular de Montenegro a su primo, el menor detenido; y su novia, Alejandra Ramos, a quien le regaló ese aparato.
La versión que esperan confirmar los pesquisas (se habla de una pista firme), es que Funes no sólo sabe quién mató a Montenegro, sino que él mismo puede ser el homicida.
Según esa versión, aquella noche Funes y su discípulo de 17 años pudieron ser las últimas personas que estuvieron con el peluquero. Y eso, en consecuencia, los complica sobremanera.
La propia mecánica de la muerte aparece como un eventual indicio de la probable vinculación de Funes, pues el peluquero fue noqueado con el golpe de algún objeto en su frente. Y luego asfixiado hasta la muerte con una almohada.
Lo que no cierra para los pesquisas son los motivos que pudo haber para llegar a ese extremo. No descartan que además de conocerse hubieran tenido algún tipo de relación, de negocios y otro tipo de problema personal.
Los investigadores tampoco pierden de vista que todo se hubiese desencadenado por una cuestión del momento, pues en las últimas horas comenzó a ganar terreno la versión de que el boxeador tiene problemas con las drogas.
