Leyendo el artículo de DIARIO DE CUYO del pasado 16 del corriente, sobre el tema "La artesanía, ¿en crisis?”, me remonté en mi memoria a un trabajo de fotografías con artesanos, realizado con dos compañeras en la facultad. Fue un trabajo interesante de investigación además de fotográfico. En la actualidad, como licenciada en Turismo, especializada en turismo cultural, y habiendo dado cursos resaltando nuestra identidad en todos los aspectos y dedicada desde hace varios años a al venta de artesanías o regionales, creo poder ver desde esos tres ángulos, dónde está la "crisis”.
La UNESCO, en la formulación de sus políticas vinculadas al turismo y la diversidad cultural, garantiza la diversidad de las expresiones culturales (Convención de 2005) donde considera al patrimonio cultural como tradicional, contemporáneo y viviente, integrador, representativo, basado en la comunidad y reconocidos por ella, por grupos o individuos que lo crean, sin esto nadie puede decir que es su patrimonio.
Las artesanías es una manifestación artística aparte de ser una actividad productiva, donde el artesano realiza un arte u oficio, que puede ser en parte mecánico pero que le imprime su sello personal, a un poncho, a una vasija o un adorno. Lógicamente tiene gran competencia con lo industrial, por producción y precio.
El Turismo Cultural, es el que se concentra en la cultura de los lugares y respecto a las artesanías, lo que busca el turista son aquellas que tienen las características propias del sitio que visitan.
En San Juan, simplemente frente a un turista que desea llevar de recuerdo algo que nos identifique ¿qué se puede ofrecer?: ¿un poncho?, es un elemento de valor artesanal, pero ¿nos identifica localmente? No. Desde los cuatro puntos cardinales el poncho representa al país, si bien el nuestro tiene colores particulares. Sí, nos representa la "manta jachallera”, bien nuestra, pero con alto valor. La cerámica de los Hnos. Sarmiento, únicas con su valor; las obras de Herenia Moyano, únicas, o las imágenes que reproduce Dávila, etc., etc. Pero el recuerdo simple, casi diría que no hay, lo que hay y muchas son manualidades que se reconocen solamente porque dicen San Juan, pero no tienen identidad.
¿Cuál sería un producto con identidad? al respecto daré un ejemplo: Rawson, localidad Médano de Oro, en una escuela enseñan artesanías con mimbre, que lo deben comprar, habiendo alrededor cantidad de fibras vegetales (totora, palmera, junco) para confeccionar canastos, esteras, porta vinos, porta mates, paneras o el sombrero chacarero. Son fibras con identidad del aborigen o que dejó el inmigrante. La fibra vegetal debería identificarnos en cada producto que se vende.
Otro detalle es la falta de imagen que identifique a nuestras artesanías, que cuando las vean sean reconocidas como nuestras, no solo colocando "Recuerdo de San Juan”.
Finalmente también hay que capacitar al artesano en la comercialización de su obra.
(*) Licenciada en Turismo.
