La decisión de la presidenta Cristina de Kirchner de apartar al presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) Martín Redrado ha desatado una profunda crisis política e institucional. El Fondo del Bicentenario, constituido por un decreto de necesidad y urgencia (DNU) con 6500 millones de dólares sacados de las reservas del Banco Central, pretendía ser una señal a los mercados, utilizando ese patrimonio para asegurar a los tenedores de bonos que la Argentina no entraría en cesación de pagos.
Pero los resultados de la operación fueron opuestos. Los argumentos esgrimidos por el jefe de Gabinete y por el ministro de Economía para justificar la salida del presidente del Banco Central han dejado al descubierto una gran preocupación ya que el Gobierno requiere de las reservas para sostener el creciente nivel de aumento del gasto público, por encima incluso del 12% de incremento que fijó la ley de presupuesto de este año. Pero también es un indicio más que el sueño kirchnerista de no estar atado a elementales procedimientos republicanos, es un objetivo que pretende ser logrado a toda costa. El Gobierno desconoce las posibles consecuencias de utilizar para gastos corrientes reservas destinadas a respaldar la moneda local.
Echar por decreto a Redrado, nueve meses antes de que concluya su mandato, es una demostración más de un estilo de gestión con ribetes autoritarios, que considera que hasta quienes están al frente de entes autónomos o de órganos de control deben ser obsecuentes a quien esté a cargo del Poder Ejecutivo. El artículo 3 de la Carta Orgánica del BCRA indica que "en la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera, el Banco no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional". El artículo 9 establece que la remoción de los miembros del directorio del BCRA podrá ser decretada por el Poder Ejecutivo Nacional cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público, debiéndose contar para ello con el previo consejo de una comisión del Congreso aún no conformada. Lo que nunca se imaginó la presidenta y su esposo es que Martín Redrado se mantendría firme en su posición de no renunciar, lo cual producirá un fuerte desgaste al Gobierno.
Es que ordenar que el presidente del BCRA deje el cargo viola la Constitución Nacional, la Carta Orgánica de esa entidad, y la prorrogada ley de emergencia económica 25.561, que si bien derogó la convertibilidad, mantuvo expresamente la mención de que las reservas serán afectadas al respaldo de la base monetaria y, además, son inembargables.
