Buenos Aires.- Son como el agua y el aceite, pero inseparables. A diferencia del perfil violento y mafioso de su hermano Martín, Cristian (39) es un hombre en apariencia más tranquilo y de bajo perfil. En su barrio, en el partido bonaerense de Quilmes, lo conocían por su fanatismo por los autos de carrera. De hecho, se quedó con el taller mecánico de su padre, luego de que este sufrió una hemiplejia que lo dejó postrado.
Todos los viernes solía organizar asados para agasajar a sus amigos y clientes. En esas juntadas –según afirma el libro ‘La Ejecución’- se hablaba de mujeres, fierros y plata. Ese último punto tenía que ver con los negocios oscuros en los que se metería junto a su hermano y los Schillaci, Víctor ‘El Facha’ y Marcelo. A ese último lo conoció en el barrio. No obstante, todos se caracterizaban por sus perfiles turbios.
El 3 de septiembre de 2008, Cristian cayó preso en Bolívar. Estuvo detenido en Sierra Chica por robo calificado y privación ilegítima de la libertad. Luego, consiguió el arresto domiciliario.
El 11 de julio de 2011 fue baleado en una pierna en un confuso episodio que ocurrió en la puerta de su casa. Los allegados le temían más a Martín que a Marcelo. El primero era visto por su entorno como un personaje ‘temido y violento’ y cercano a Aníbal Fernández. El mismo que supuestamente era protegido fue el que lo involucró en el tráfico de efedrina a México.
En 2013 los Lanatta fueron presos a un penal de Sierra Chica, de donde intentaron escaparse tras limar los barrotes de una ventana. No obstante, los guardiacárceles se dieron cuenta del plan y lo frustraron. Por tal motivo, los hermanos Lanatta y Schillaci fueron trasladados a la Unidad Penal 30 de General Alvear, de donde se escaparon con un arma de juguete durante la madrugada.
