El aumento del clima de crispación social, con protestas, amenazas y desbordes, puso en alerta rojo ayer a la presidenta que advirtió sobre los peligros de que una escalada de conflictos sociales termine por provocar una situación similar a las del 2001. Por eso, la jefa de Estado pidió "terminar con los enfrentamientos en la Argentina" y ratificó su creencia en "el orden y no en los palos" para ratificar que "el gobierno no saldrá a reprimir porque defiende el derecho de manifestarse en la calle", aunque señaló, "sin vulnerar los derechos de los demás".
La semana pasada grupos piqueteros y organizaciones de izquierda acamparon por más de 30 horas en plena avenida 9 de Julio frente al Ministerio de Desarrollo Social, mientras una huelga en las seis líneas del subte de la ciudad, paralizó el jueves pasado este medio de transporte y volverá a hacerlo hoy. Y ayer, una protesta en Plaza de Mayo para rechazar el desalojo de un edificio que ocupan organizaciones sociales en el barrio porteño de Colegiales, terminó con la detención de 40 personas. Hubo represión policial cuando 8 manifestantes intentaron desnudarse. Los incidentes se desarrollaron casi en simultáneo con la advertencia de la presidenta sobre la escalada de conflictos.
Durante un acto en la Casa Rosada y ante las miradas del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, la mandataria afirmó: "Creo en el orden pero no es bueno si lo logramos a palos".
"A veces hay situaciones provocadas y, otras reales y ambas deben ser contempladas pero hay matices y diferencias" porque "a partir de que se comienzan a hacer anuncios desde el gobierno que tiene que ver con viejas demandas, comienzan a desarrollarse hechos puntuales casi como para poner de mal humor a la sociedad", señaló.
En este sentido, exhortó a "desistir de esas acciones que le costaron mucho al país" y aclaró que no se refería a la economía sino "a enfrentamientos, de vidas".
Luego de remarcar que "se están produciendo hechos que llaman la atención", Cristina Fernández dijo que "hay que hacer un esfuerzo para separar la paja del trigo y mirar las cosas con claridad".
Sin hacer ninguna mención específica de nombres, la jefa del Estado justificó su advertencia en que "todos los argentinos y argentinas que abrazaron alguna vez la causa política tienen el derecho absolutamente legítimo de aspirar a ser presidente o de conducir al país".
"Pero debemos acostumbrarnos a que en la Argentina -porque hemos tenido experiencias feas- la forma de llegar a ser presidente es votando cada cuatro años y que sean los ciudadanos los que decidan y no a través de crear situaciones muchas veces amplificadas por intereses que ellos creen que se han visto vulnerados y crear así una situación que no existe en la sociedad", enfatizó.
Se quejó entonces que este tipo de acciones recrudecen cada vez que el gobierno hace un anuncio como "la Reforma Política" o "la asignación universal por hijo", pero aseguró que su administración no apelará a la represión.
A pesar de su afirmación, Cristina Fernández puso también límites a las protestas al afirmar que "yo siempre he estado de acuerdo con el poder manifestar en la calle, es parte de la política y de la democracia, pero en tanto y en cuanto no impide los derechos de los demás".
