El Gobierno nacional salió ayer a replicar, tres días después de conocida, la propuesta del dirigente de PRO Diego Guelar de impulsar una ley para amnistiar a represores de la última dictadura militar.
El encargado de hacer conocer la postura de la Casa Rosada fue el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Julio Alak, quien afirmó ayer que las declaraciones del ex embajador del menemismo en EEUU "están en línea con las señales profundamente antidemocráticas de PRO".
El miércoles pasado, Guelar, secretario de relaciones internaciones del PRO, propuso una norma tendiente a lograr "una amplia amnistía para saldar el pasado trágico" de la Argentina y aclaró que esa norma se debería dar "después de que la justicia termine los juzgamientos en curso".
"Esas declaraciones no son hechos aislados, sino que representan un enorme retroceso que está en línea con otras señales profundamente antidemocráticas ya enviadas por esta fuerza de derecha autoritaria", dijo Alak según un comunicado.
En ese sentido, mencionó "la incorporación de Jorge Palacios y Ciro Gerardo James al comando de un cuerpo de inteligencia interior en la Ciudad de Buenos Aires, y el nombramiento de Abel Posse al frente del Ministerio de Educación, cuya asunción coincidió exactamente con su reivindicación como parte de la defensa del genocida Luciano Benjamin Menéndez".
Alak acusó a Guelar de "pretender desandar el gigantesco avance logrado en la condena de los aberrantes delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar".
