Según Aldo López, este mes, y en los meses anteriores, el productor de ajo ha estado pensando y calculando cuánta superficie de ajo plantar en la próxima temporada. O más aún, ha analizado si volver a plantar, en función de las consecuencias de la temporada anterior o los resultados que puede inferir respecto a la próxima campaña. No es un decisión tan fácil como parece, ya que entran en juego variables que el productor controla y otras que no, y debe poner en la balanza factores pasados y futuros que podrían incidir en el éxito de la campaña que se aproxima. Sin duda el componente más importante en esta decisión es el económico, tanto el beneficio propio como el del entorno, aunque existen otros componentes determinantes: financieros, de infraestructura, sanitarios, etc.

Para lograr una decisión acertada, poniendo en su justa medida los factores que intervienen, es conveniente identificar el problema. Para ello, esta serie de interrogantes puede ayudar:

* ¿Es o fue un buen negocio para mi empresa plantar ajo? ¿Lo seguirá siendo?

Para responder esta pregunta es común que el productor busque información que reafirme sus elecciones anteriores y que ignore aquella que contradice su juicio. Aceptar lo que confirma sus ideas preconcebidas y se muestra crítico o escéptico ante la información que arroja dudas sobre sus ideas. Así, es posible que la primera respuesta rápida para el año pasado sea: "No fue un buen negocio".

Esta posición surge de recordar sólo los acontecimientos más recientes, al momento de decidir cuánto plantar. Pero si se queda con lo que le dice su memoria a corto plazo, y hace foco únicamente en el aspecto del ahorro económico, sus estimaciones pueden ser erróneas.

De este modo, la pregunta que el productor debería hacerse es otra:

* ¿Fue un buen negocio para mi empresa plantar ajo y comercializar en las condiciones en que se lo hizo el año anterior?

Una respuesta que, a modo de ejemplo, puede representar a numerosos productores es: "No fue un buen negocio plantar tarde, ajo morado (mal llamado chino), de baja calidad, manualmente, con déficit hídrico y venderlo temprano "en verde" y a plazos.

La respuesta positiva posiblemente será: "Fue un buen negocio plantar temprano, ajo colorado, de buena calidad, bien irrigado, bien conservado y vendido más tarde".

Debe comprenderse que se trata de dos negocios diferentes. Y esto, al que no lo está viendo desde esta óptica, lo puede ayudar a replantear el negocio. ¿Cómo? Utilizando otra variedad o tipo comercial, comprendiendo la importancia de la calidad y la buena conservación y optando por ventas más tardías. Es decir, diferenciándose de muchos productores que apuran la venta en verde y que favorecen así la disminución del precio, con el resultado de que buena y mala calidad terminan con el mismo valor.

El negocio del ajo Morado, Blanco y Colorado, es tan distinto el uno del otro, como lo son en vitivinicultura las uvas para vinificar, para pasas, para mesa y para mosto. Hay que entender que no necesariamente está en crisis todo el sector, y que estas opciones de negocio tienen, cada una, su problemática. El esquema sería:

Ajo Morado: Plantación tardía. Semilla de mala calidad, déficit hídrico, etc. Bajos rendimientos. Venta en verde-Mala conservación. Mal negocio. 

Ajo Colorado: Plantación temprana. Semilla de buena calidad, buen manejo de riego, etc. Altos rendimientos. Venta en seco, cortado- Buena conservación. Buen negocio.

Es evidente, entonces, que la respuesta puede estar en desarrollar o evaluar alternativas, aun dentro del mismo cultivo.

La información es compleja, muchas veces ambigua, y puede llevar a errores y prejuicios en la manera de procesarla y evaluarla. Es aconsejable para el productor ampliar su visión. Frente a una nueva campaña, no dejar que las primeras impresiones, ideas, precios y estimaciones adquieran un peso injustificado.