Buenos Aires, 12 de junio.- La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció hoy que el gobierno cubano autorizó a viajar a Argentina a la médica Hilda Molina, tras cinco años de gestiones de las autoridades nacionales para que la mujer pueda visitar a su hijo y a sus nietos.
"La doctora Molina se encuentra en la embajada de Argentina en Cuba, cumpliendo los trámites de visa con su pasaporte en mano y con la autorización correspondiente para salir de Cuba con destino a Argentina", informó la jefa de Estado.
Cristina formuló esas declaraciones a periodistas acreditados en la Casa de Gobierno, a través de una comunicación telefónica desde la residencia de Olivos.
"Quiero comunicarles esta muy buena noticia", expresó la Presidenta, quien además manifestó su "reconocimiento" y "agradecimiento" a Cuba por el "importante gesto que ha tenido el gobierno del presidente Raúl Castro".
Desde 1994, Molina reclama al gobierno cubano autorización para viajar y poder visitar a su hijo, Roberto Quiñones, quien se fue de la isla años atrás y reside en Argentina con su esposa y sus dos hijos, y desde el año pasado también junto a su abuela Hilda Morejón.
"Vemos con mucha satisfacción este gesto de la hermana República de Cuba, en la persona de su presidente, y saludar a quien fuera presidente durante tanto tiempo: el comandante Fidel Castro", sostuvo Cristina Fernández en conversación con los periodistas de Casa de Gobierno.
La Presidenta ya había logrado en mayo del año pasado que la madre de Molina, Hilda Morejón viaje a Argentina a visitar a su nieto Quiñones y a conocer a sus dos bisnietos, de 8 y 14 años.
En esa oportunidad, Cristina también agradeció públicamente "el gesto de Raúl Castro". Molina, de 67 años, fue una importante dirigente del Partido Comunista Cubano, además de diputada en la Asamblea Legislativa y fundadora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren).
Sin embargo, en 1994 se distanció de Fidel Castro, con quien había mantenido hasta el momento una estrecha relación, por un cambio de orientación que se le quería dar a la clínica.
Ese año Molina renunció a todos sus cargos: en el Ciren, en la Asamblea Nacional y en el Partido Comunista de Cuba, en protesta ante la política oficial dirigida a la institución médica creada por ella.
Dos años después, en octubre de 1996, Hilda Molina devolvió al Ministerio de Salud las condecoraciones que había recibido de la Revolución Cubana.
En 2004, la entonces senadora nacional Cristina Fernández tomó contacto por primera vez con el caso de Hilda Molina y el entonces presidente Néstor Kirchner inició ese año gestiones para interceder a favor del pedido de la médica, pero Castro rechazó por escrito el reclamo.
En diciembre de ese mismo año, Molina protagonizó un confuso episodio al alojarse durante 24 horas en la Embajada Argentina en La Habana, aparentemente con la intención de pedir asilo político, lo que al final no se concretó.
En 2006 hubo otro pedido similar de Kirchner cuando Fidel Castro participó de una cumbre del Mercosur, lo que quedó sin respuesta a partir de que el líder cubano enfermó y no volvió a asumir su cargo.
"Jamás mis nietos argentinos han podido disfrutar de esta bendita relación con su familia paterna cubana", explica Molina en su página web, en la que hace referencia a lo dispuesto por la Convención para los Derechos del Niño de Unicef.
