Irán comenzó a ver realidad ayer su plan de desarrollo nuclear al dar inicio a la carga de combustible en su primera planta de energía nuclear, después de décadas de demoras y en medio de temores de la comunidad internacional sobre que busca desarrollar una bomba atómica y no sólo electricidad.
El hecho, transmitido en vivo por la televisión estatal iraní, es un poderoso símbolo de su creciente influencia regional y de su rechazo a las sanciones internacionales diseñadas para evitar que desarrolle una bomba atómica que lo ponga a niveles de las potencias más poderosas del planeta.
Las imágenes de la TV mostraron en vivo el jefe nuclear iraní, Ali Akbar Salehi, y su homólogo ruso observando lo que parecía ser una barra de combustible suspendida desde el techo.
"Pese a todas las presiones, sanciones y limitaciones impuestas por naciones de Occidente, ahora estamos siendo testigos de la puesta en marcha del mayor símbolo de las actividades nucleares pacíficas de Irán", afirmó Salehi en una conferencia de prensa ofrecida poco después.
Funcionarios iraníes dijeron que tomaría entre dos a tres meses antes de que la planta comience a producir electricidad, la cual generará 1.000 megavatios una vez que alcance su total capacidad, luego de décadas de retrasos y postergaciones.
Rusia ha construido y suministrado el combustible para la planta de Bushehr, obra que inició la compañía alemana Siemens en la década de 1970, antes de la revolución islámica de Irán.
Funcionarios iraníes dijeron que tomaría entre dos a tres meses antes de que la planta comience a producir electricidad una vez que las barras de combustible de uranio sean llevadas al reactor.
Expertos dicen que el activar la planta de 1.000 millones de dólares no llevaría a Irán más cerca de armar una bomba nuclear, ya que Rusia suministrará el uranio enriquecido para el reactor y se llevaría el combustible gastado que podía ser utilizado para obtener plutonio para armas.
De todos modos, muchos países, siguen profundamente preocupados por las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán. Apenas el año pasado, la república islámica reveló la existencia de una segunda planta de enriquecimiento y anunció en febrero que estaba procesando uranio a una pureza del 20%, desde alrededor del 3,5% anterior.
La nueva medida acerca al país los niveles necesarios para desarrollar armas atómicas, superando con creces lo requerido para el suministro de una planta de energía nuclear.
Irán sigue bajo una intensa presión internacional para que detenga el enriquecimiento de uranio, algo que Occidente dice ya no necesita hacer debido a que puede adquirir combustible nuclear desde el extranjero.
La negativa de Teherán a cesar el enriquecimiento ha resultado en una serie de sanciones de la ONU y duras medidas unilaterales de EEUU, la Unión Europea y otros países.
Irán insiste en que no busca desarrollar una bomba y dice que tiene el derecho soberano a acceder a la tecnología nuclear y al enriquecimiento de uranio.
La carga de combustible en Bushehr es un hito en el camino de Irán hacia la consecución de tecnología que dice que reducirá su consumo de sus abundantes combustibles fósiles, lo que le permitiría exportar más petróleo y gas, y para estar preparados para cuando las riquezas minerales del país se agoten.
