Las autoridades sanitarias alemanas levantaron ayer la alerta contra el consumo de pepinos, lechugas y tomates crudos tras constatar que la infección con una cepa agresiva de la bacteria E. coli tiene “con casi absoluta seguridad” su origen en semillas germinadas.

Así lo anunciaron ayer los portavoces del Instituto Robert Koch de virología y el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos en una rueda de prensa conjunta en Berlín. Los ministros de Sanidad, Daniel Bahr, y de Agricultura, Ilse Aigner, defendieron como ‘correcta‘ la advertencia lanzada el 25 de mayo contra el consumo de esas hortalizas crudas, por existir ‘sospechas fundamentadas‘ de que podían ser transmisoras de la infección.
Ambos funcionarios comparecieron conjuntamente en la sede del Parlamento después de la comparecencia de los expertos, que mantuvieron la advertencia contra el consumo de esas semillas germinadas en forma de brotes de mungo, soja o de legumbres.

Todas las investigaciones apuntan a un productor del norteño estado de la Baja-Sajonia como origen de la infección que ha causado 29 muertos en Alemania y 1 en Suecia. Las sospechas de las semillas se centran en una granja que producía brotes de soja orgánicos en la localidad de Bienenbüttel, en el distrito de Uelzen, en la que varias de sus empleadas contrajeron la enfermedad hace varias semanas y que suministró sus productos a varios restaurantes entre cuyos clientes se registró un elevado número de enfermos.

Los análisis realizados en esa empresa -cuya granja quedó precintada- tras convertirse en sospechosa dieron resultados negativos, aunque no se descarta que el foco infeccioso desapareciera tras su brote sin dejar rastro.

Aigner hizo hincapié en que ha remitido el número de nuevas infecciones. Reinhard Burger, director del Instituto Robert Koch, dijo que ‘son los brotes de soja‘ los que originaron las infecciones que complicaron a tantos alemanes. ‘Las personas que consumieron brotes tenían nueve veces más probabilidad de tener una diarrea hemorrágica que aquellas que no lo hicieron‘, añadió.
Muchas de las casi 3.000 personas que han caído enfermas hasta ahora con lo que empieza como síntomas de gastroenteritis no saben si desarrollarán el síndrome urémico hemolítico (HUS, por sus siglas en inglés), que destruye glóbulos rojos y causa graves problemas renales.