Hace exactamente un mes, con una cabalgata a toda pompa y hasta con la presencia de un emocionadísimo José Luis Gioja, la imagen del beato Cura Brochero era entronizada en una gruta hecha con ese fin en La Laja, Albardón. Pero dos días después, la gente de la parroquia de la villa cabecera sacó la imagen y se la llevó para tenerla a resguardo en la sede parroquial. La idea era restituirla en cuanto pusieran rejas y vidrios en el lugar, para evitar ataques vandálicos. Pero eso aún no sucedió. Y a la gruta van a diario varios fieles, pero se encuentran con que la imagen no esta allí, y en su lugar sólo hay un cuadro que muestra al beato.
A la gruta se llega siguiendo una estrecha huella en medio del cerro, en la finca El Salado, Albardón. No hay ningún cartel que indique que ese camino de tierra lleva al santuario del flamante beato. Pese a esta dificultad, los vecinos de la zona dijeron que todos los días la gruta es visitada por los devotos que van a rezar.
Pero el beato que los recibió sólo dos días, aún brilla por su ausencia. Adentro de la gruta hay cartas de agradecimiento que las familias le dejan a este beato, como también cientos de paquetes de velas y flores frescas. Junto al cuadro está la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la de la Virgen de Santa Bárbara. En tanto que en el exterior hay un pequeño jardín que una promesante realizó como homenaje.
Y la imagen permanece guardada en la Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados, en la villa cabecera de Albardón. Desde ese templo informaron que la imagen volverá a colocarse en la gruta cuando hagan las obras necesarias para protegerla.
A eso se le suma lo difícil que es llegar hasta el lugar. Durante los 5 kilómetros de huella que hay que recorrer para llegar hasta la gruta, no sólo hay ausencia de carteles que indiquen que se va por el camino correcto. Tampoco hay a quién preguntarle porque la zona está completamente deshabitada. Sólo resta seguir avanzando por este camino de tierra con la esperanza de llegar a destino. Recién a unos 10 metros antes de llegar al lugar hay un cartel que dice ‘Bienvenido a la Gruta del Cura Brochero’.
Adriana Mascarel, que vive sobre calle La Laja y a metros de la huella que conduce a la finca El Salado, dijo que todos los días hay gente que se para en su casa para preguntarle dónde queda la gruta. Agregó que al principio ella no sabía el paradero de la misma, pero que lo averiguó para poder ayudar a los devotos. ’Llamé al municipio para que me explicaran bien dónde quedaba. Lo bueno es que, a pesar de estos inconvenientes, la gente visita la gruta todos los días’, dijo la vecina.
