Sebastián González llegó justo a tiempo para impedir un desastre mayor: conocedor de los incendios en su casa por una suba de tensión el año pasado, corrió rápido a cerrar las ventanas, esas entradas de aire que hubieran avivado mucho más el fuego. Así sofocó el humo y las llamas hasta que llegaron los bomberos de Rawson al mando del comisario Marcelo Heredia, y terminaron de controlar y extinguir el fuego. Para entonces los daños eran enormes: todo un dormitorio destruido y el resto de la casa (con electrodomésticos incluidos) y una tienda de la misma familia, dañados por la alta temperatura y el hollín. Ocurrió alrededor de las 17.15 de ayer en Agustín Gómez 581 Este, unos 250 metros al Oeste de ruta 40, en Pocito. A la hora del siniestro, toda la familia no estaba en la vivienda, pero se descartó el robo: no había accesos violentados.

Según la Policía, todo se inició por un cortocircuito en el ventilador de techo.