– ¿Intimamente cree que se puede revertir el resultado del 14?
– Es difícil, pero absolutamente creo que se puede revertir. Si no lo creyera, hubiera bajado los brazos. La UCR no baja los brazos, damos pelea. El dirigente político que a un mes y medio da por terminada la elección, es un síntoma de no tener convicción. Alfonsín ha dicho todo lo contrario.
– Pero González Fraga asegura lo contrario a Alfonsín
– No, los dos han dicho lo mismo. Ha dicho que es difícil, que visto lo que pasó el 14 obviamente es una elección difícil. Pero no es imposible. No es improbable, se puede, hay que tener mucha convicción.
– ¿Por qué no prendió la opción de Alfonsín?
– Hay mucha dispersión en la oposición. Es un escenario para corregir la dirección de la campaña, la clave es tratar de diferenciarse de los opositores y mostrar cosas que no se mostraron antes. La fortaleza de un equipo, de un proyecto permanente y no de una agrupación que tiene intereses sólo en esta campaña, como puede ser la de Binner. Creo que el 14 deja también fuera a Duhalde, es el más castigado. Y lo de Rodríguez Saá no es un proyecto nacional.
– ¿Así no se reduce todo a una pelea de opositores?
– No, no. Hay un voto duro, consolidado en favor de la presidenta. Yo creo que el voto duro, duro, está alrededor del 35 o el 40 por ciento. Ahí hay un porcentaje sobre el que hay que trabajar. Pero ese es otro discurso. Ahora, hay que trabajar sobre el 50 por ciento de la oposición.
– ¿Podrían interpretar como un triunfo un segundo lugar que los deje al frente de la oposición?
– No, el único triunfo es del que gana. Las demás, son todas derrotas. Salir segundo no nos convence, no nos gusta y vamos a trabajar para salir primeros.
– Fayad trató de muerto político a Alfonsín. ¿Cómo interpreta esas declaraciones en medio de la campaña?
– Es un dirigente del partido que tiene derecho a opinar. Pero sería mejor hacerlo después del 23, cuando todos vamos a tener ese derecho. Hasta el 23 sería deseable que cualquiera que quiera de buena manera al partido, de buena fe, le ponga el empeño a la campaña.
– ¿Actuó de mala fe Fayad?
– No, es un dirigente muy particular, muy especial. Es un personaje muy especial, hay que tolerarle algunas cosas y en otras hay que encausarlo.
– ¿El pedido de corte de boleta de Iglesias no atenta contra Alfonsín?
– La situación en Mendoza es la siguiente: el único candidato a presidente opositor que va pegado a una boleta con una fuerza provincial competitiva es Ricardo Alfonsín. Va con nosotros, con Iglesias-Jalif. Los otros candidatos a presidente no tienen competitividad en la provincia. Iglesias le está diciendo al votante que ya eligió alguno de esos candidatos a presidente, en la provincia corte la boleta y vóteme a mí. Ahí va dirigida la campaña. Me parece que es legítima, pero hay que explicarla para que no aparezca como que es en desmedro de Alfonsín.
– ¿Alfonsín va a salir ahora a caminar el país?
– Sí, sí. Hoy hacía Entre Ríos y Santa Fe. Ayer estuvo en el conurbano bonaerense. Está entero, está recuperado de su dolencia física que lo tuvo a mal traer. Está con ganas, va a recorrer el país.
– ¿Esperaban en San Juan salir tan atrás?
– En San Juan hay un proceso de construcción de una alternativa. Pero ese proceso es muy difícil porque el gobernador Gioja se ocupa de los propios y los extraños, los ajenos. El gobernador ha creado un modelo político en el cual maneja todo, absolutamente todo. Y hasta intenta manejar toda la oposición. Con algunos lo logra.
– ¿Quiénes son algunos?
– Lo ha conseguido con el frente que salió segundo, con nosotros no. A nosotros no nos puede domestica Gioja. A nosotros, al bloquismo disidente, al Rodolfo Colombo con su movimiento. Y él lo sabe, aunque lo ha intentado. Y como lo sabe, nos cuesta todo el doble o el triple. Pero le vamos a hacer fuerza, no contra él, lo hacemos a favor de la comunidad de San Juan.
– ¿Le reconoce liderazgo regional a Gioja?
– Sí, pero no por virtudes de Gioja sino por defectos del Gobierno de Mendoza. Es el peor de la historia. Así que no le reconozco mérito a Gioja, son todas culpas del Gobierno de Mendoza que perdió ese liderazgo que le correspondía.
