Durante algunas horas al día dejan de pasar el lampazo y lavar la ropa para ponerse a fabricar una muñeca de trapo o reparar un autito viejo. A falta de materiales y recursos económicos, la imaginación se les acrecienta y cualquier retazo de tela es bien recibido. Una media puede transformarse en un títere y un pulóver viejo puede servir para ponerle una larga cabellera a una muñeca. Estas mujeres no sólo son vecinas que se juntan en la vereda a barrer y conversar. Desde hace unas semanas también se dedican a reciclar juguetes y hasta construirlos para que todos los chicos de la zona tengan un regalo para el próximo Día del Niño. Ellas viven en los barrios Las Totoras, Obrero Municipal y Colombo, ubicados en Zonda.
Las mujeres no sólo hacen de costureras por la tarde, que es cuando se juntan a trabajar. También se dedican a recolectar los materiales casa por casa. Y hasta se animaron a hacer mantas de polar y a tejer abrigo para los más chiquitos. Por lo general el lugar de reunión es la casa de Marcela Ramírez de Allegre. Pero para adelantar trabajo muchas se llevan tarea extra a sus casas. "Además de ser terapéutico, sabemos que vamos a dibujar una sonrisa en los niños. Por lo general en los chocolates que hacen en el departamento terminan sorteando juguetes. Este año nosotras decidimos que todos tengan un presente", cuenta Marcela.
La idea es entregar los juguetes reciclados, las muñecas de trapo y la ropa que están confeccionando el próximo 16 de agosto, que es cuando piensan celebrar el Día del Niño. Las vecinas ya están organizando la fiesta, que será a lo grande. Dicen que reunirán a unos 600 niños de los tres barrios. Es por eso que para esta movida ya pidieron las instalaciones del Club Sportivo Sarmiento, que está en Zonda. La iniciativa cuenta con el apoyo del taller solidario Pequeñas Creaciones, que funciona en el barrio Obrero Municipal. Todo lo están haciendo a pulmón y dicen que no cuentan con la ayuda de funcionarios ni del sector privado.
Esta no es la primera vez que las zondinas arman una fiesta para los chicos. El puntapié inicial lo dieron las vecinas del barrio Obrero Municipal cuando organizaron un corso en febrero pasado. Para el aniversario de San Juan hicieron otra fiesta. La mayoría de estas personas forma parte del taller solidario que desde hace unos meses se convirtió en el lugar donde se gesta la mayoría de las actividades culturales de la zona.
