La reciente recordación del fallecimiento del gran escritor argentino Jorge Luis Borges, acontecida el pasado 14 de junio, fue la ocasión apropiada para referirnos a uno de sus ensayos escrito en 1930. Se trata de la obra titulada "’Evaristo Carriego” dedicada a este poeta que había fallecido 18 años antes.

Recordemos que Borges había nacido en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899.

El escritor Carriego (1883-1912) nació en Entre Ríos, pero desde los 4 años vivió en la zona de Palermo, que a principios del siglo XX, era una imprecisa frontera entre la ciudad que surgía y las áreas rurales. Fue testigo de las transformaciones de la barriada de las orillas, que caracterizó en melancólicos versos, creando las bases del mito del suburbio. Fue el poeta del arrabal, el cantor del barrio. Reflejó las tragedias y pasiones de los personajes de la orilla del Maldonado.

Recordemos a la costurerita "’que dio aquel mal paso”, a la solterona "’que se quedó para vestir santos” y a los compadritos.

En el libro "’Misas herejes”, Evaristo Carriego se refirió "’Al guapo”:

"’El barrio lo admira, cultor del coraje,/ conquistó a la larga, renombre de osado,/ se impuso en cien riñas, entre el comadraje,/ y de las prisiones, salió consagrado.//

Le cruzan el rostro, de estigmas violentos,/ hondas cicatrices, y quizás le halaga/ llevar imborrables adornos sangrientos,/ caprichos de hembra que tuvo la daga.//

Las mozas más lindas del baile orillero,/ para él no se muestran esquivas y hurañas,/ tal vez orgullosas de ese compañero,/ que tiene aureolas de amores y hazañas”.

En el año 1965, Jorge Luis Borges, mencionó el nombre de Carriego en la poesía "’Un cuchillo en el norte”:

"’Allá por el Maldonado,/ que hoy corre escondido y ciego,/ allá por el barrio gris/ que cantó el pobre Carriego,/ tras una puerta entornada/ que da al patio de la parra,/ donde las noches oyeron/ el amor de la guitarra,/ habrá un cajón y en el fondo/ dormirá con duro brillo,/ entre esas cosas que el tiempo/ sabe olvidar, un cuchillo.//

Fue de aquel Saverio Suárez,/ por más mentas el Chileno,/ que en garitos y elecciones/ probó siempre que era bueno.//

Evaristo Carriego en "’El alma del suburbio” describió su barrio en estos fragmentos:

"’Entre la algarabía del conventillo,/ esquivando empujones, pasa ligero/ pues trae noticias, uno que otro chiquillo/ divulgando las nuevas del pregonero./ En las calles, la buena gente derrocha/ sus guarangos decires más lisonjeros,/ porque al compás de un tango , que es La Morocha.,/ lucen ágiles cortes dos orilleros.//

Devuelven las oscuras calles desiertas,/ el taconeo tardo de los paseantes/ y dan la sinfonía de las alertas,/ en su ronda obligada, los vigilantes.”

En el ensayo de 1930 Jorge Luis Borges dijo que Carriego "’determinó aplicarse a una versión poética de las orillas” . Agregó que "’Evaristo Carriego publicó en mil novecientos ocho, Misas herejes, libro despreocupado, con deliberado propósito de localismo. Las páginas de observación del barrio son las que importan”.

Borges expresó que algunas de las páginas de Evaristo Carriego "’conmoverán a muchas generaciones argentinas”, y que Carriego "’fue el primer espectador de nuestros barrios pobres”.

Recordemos los versos de Borges en la "’Milonga de don Nicanor Paredes”:

"’Ahora está muerto y con él/ cuánta memoria se apaga,/ de aquel Palermo perdido,/ del baldío y de la daga”

Borges dijo que Carriego pertenece más a la historia de la literatura, que a la literatura.

Indiscutiblemente Jorge Luis Borges ocupa un lugar preponderante en la literatura del siglo XX y es la máxima figura de las letras hispanoamericanas.

(*) Profesora de Letras.