Sensaciones encontradas vivieron ayer los sanjuaninos en la llegada del Dakar a la provincia, porque la previa fue grande, la espera enorme y la decepción tremenda. Las más de 5.000 personas que fueron a la zona del Pinar (en las otras zonas de espectadores, hubo 5.000 más en Albardón, 2.000 en El Salado y menos de 1.000 en el autódromo, completando alrededor de 15.000 en total) quedaron con un sabor agridulce. Porque todo se retrasó y por ende todo fue cambiando desde la organización con el correr de la soleada mañana y sofocante tarde de calor. La primera moto recién llegó al Pinar a las 14. Es decir 1h.45m. después de lo anunciado. Esta demora llevó a que la etapa se acortara y el “Puchi” Ontiveros, el único crédito local, no pudiera ser visto por los sanjuaninos que fueron para ovacionarlo.
La noticia que en Matagusanos las motos fueron neutralizadas y que allí se les comunicó que la etapa para ellos había terminado en base a las altas temperaturas y a que venían demasiado retrasados, fue la decepción. Desde Matagusanos, en el CP4, los desviaron hasta el Vivac en el autódromo y el tramo final de casi 80 km en los que estaban concentrados los sanjuaninos el “Puchi” no pasó.
Entonces se debieron conformar con ver a Toby Price, el australiano con su KTM que, a las 14 en punto, cruzó la meta en el Pinar. Allí la espera perdió terreno y el retraso de 105 minutos se empezó a soportar. Price se hizo notar al levantar la polvareda en base a la velocidad que su moto traía. Fue el momento de mayor esplendor. De ver en acción al primer competidor.
Seis minutos después el eslovaco Svitko y el francés Meo transitaron a gran velocidad y al pasar por el agua salpicaron a todos. Incluso Kevin Benavides, el único argentino en motos al que se pudo ver en acción, asomó su Honda 9’ después.
¿Y el Puchi por dónde viene?, era la pregunta generalizada. Y Ontiveros se hacía desear porque si bien se conocía que venía en carrera, estaba demasiado retrasado con respecto a las máquinas de punta. Igual mientras seguían transitando las motos, la espera fue controlada. Pero los minutos pasaron y no hubo rastros de la Beta. Fue cuando la noticia llegó, que la etapa se acortó y que el “Puchi” no iba a recibir la bajada de bandera en el Pinar.
Con algo de desazón, se debieron conformar con ver el paso de los autos, que a modo de espectáculo fue mayor porque entraban justo en la huella y en la curva previa derrapaban. Lo hizo el Peugeot de Peterhansel, que fue el primer auto en asomarse a las 15.23, es decir 1h y 40’ después que la primera moto para una adrenalina que pasó de la extensa espera.
