Evo recurrió a la nostalgia para darle magnitud al sentimiento propio de ser distinguido por dos universidades argentinas. Contó de su vida de niño entre la zafra y a modo de contraste, la comparó con los los títulos Doctor Honoris Causa que recibió ayer en una jornada histórica para los sanjuaninos y la colectividad boliviana que reside en la provincia. En medio de la ovación de las miles de personas que fueron al auditorio Juan Victoria para saludarlo, resumió su lucha contra el "imperialismo" y llamó a la comunidad universitaria a reafirmar ese camino por los derechos de los pueblos originarios.
Evo para los que no pararon de vitorearlo y presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Juan Evo Morales Ayma para el protocolo, se mostró sorprendido ante tamaña distinción y semejante recibimiento. Es que su condición de primer mandatario de origen indígena del altiplano y su política social, lo convirtieron de antemano en una de las personalidades más populares de la histórica cumbre del Mercosur que se realiza en San Juan.
Luego de recibir los títulos honoríficos de la Universidad Nacional de San Juan y la Universidad Nacional de Cuyo, de Mendoza, en un auditorio repleto, llegó su turno. Empezó con un par de confesiones que dieron rienda sueltas a las risas: se declaró nervioso y aseguró que con el "olé, olé, olé" que sonó en forma casi permanente desde la butacas "siento que juega Boca o River".
Evo recordó que cuando apenas tenía cinco años, por la pobreza que atravesaban, caminó dos días con su familia para tomar un tren a una ciudad boliviana y de ahí trasladarse a Jujuy, en donde su padre empezó a trabajar en la zafra y él a ir a su primera escuela. "No entendía nada de español y algunas profesoras me decían Evito", contó. "De esa infancia, a estar ahora recibiendo el máximo reconocimiento como doctor Honoris Causa es algo sorprendente", dijo con emoción, para ganarse una de las mayores ovaciones de la tarde.
En un discurso de más de una hora, se encargó de recrear su vida política y las disputas contra "el capitalismo", en alusión a los Estados Unidos, y las recetas de los organismo multilaterales de crédito. Para hablar de los flagelos que intenta neutralizar su gestión, recordó a modo de crítica "la invasión colonial, el saqueo de nuestros recursos naturales" y el intento de "exterminio de los movimientos indígenas" que sufrió Bolivia en gobierno anteriores.
Según Morales, la bisagra fue cuando "nos planteamos pasar de una lucha social sindical a una lucha electoral". Aseguró que se decidieron a hacer política partidaria cuando vieron que las manifestaciones sociales no conseguían nada por más numerosas que fueran, porque se acallaban con promesas en papel del "neoliberalismo" que nunca se cumplían.
Vestido con un impecable saco con guarda, Evo dio su propia receta. Contó que basó su gobierno en la "integración del pueblo" de Bolivia y en una política de "liberación social y económica". Según dijo, "nos ayudó mucho la nacionalización de los hidrocarburos", una de las medidas de su gobierno que más apoyos ganó.
Tras una fuerte arremetida contra Estados Unidos, por considerarlo responsable de los golpes de Estado en Sudamérica, reivindicó la política contra la concentración de tierras en manos de unos pocos que lo han caracterizado desde que asumió y la defensa del medio ambiente; e insistió en que "el agua es un derecho humano" por el que no se puede cobrar y "no se puede convertir en un negocio privado". "Vamos a ganar la batalla de los derechos de la madre tierra" arengó, antes de terminar con un pedido. Les dijo a los universitarios que "obliguen a los gobernantes a asumir la defensa del medio ambiente" y que "no abandonen en la lucha contra los que quieren perjudicar a nuestros pueblos".
