Con el buen tiempo apetece salir en busca de la naturaleza con los niños, armar la canasta, hacer caminatas o realizar un safari fotográfico es algo que permite salir de la rutina diaria aún estando de vacaciones. Planificar este tipo de distracciones entre los integrantes de la familia tiene su plus. Se puede empezar planificando y proponiendo ese almuerzo o té de campo. Los más pequeños también pueden intervenir colaborando en la búsqueda de los elementos de picnic. Un lindo mantel es algo que llama la atención sobre el césped o hierba, vasos divertidos y coloridos, además de la comida. Una práctica que ayuda a la convivencia familiar.

Algunas ideas prácticas para un día especial.

Planificar es lo mejor

Si, además de comer en el campo, el plan es hacer una excursión con los niños, adaptar la ruta a la edad de los pequeños es importante para que toda la familia disfrute de la experiencia. Al elegir el lugar para hacer el picnic, busquemos un lugar con sombra, con suficiente espacio para jugar y alejado de posibles peligros, observar primero el terreno, que debe ser lo más llano posible.

Además de llevar la comida y todo lo necesario para el picnic, no podemos olvidarnos de llevar suficiente agua, protección solar, un gorro o un pañuelo para la cabeza de los niños, ropa de cambio, una prenda de abrigo por si refresca y algún juguete sencillo y ligero. Una pelota inflable y un fútbol puede ser suficiente: los palitos, las hojas de los árboles, las piedras y lo que nos encontremos en el destino se convertirán en el mejor juguete.

Un picnic es un plan emocionante por sí mismo para los peques de la casa. Ir a comer al parque o simplemente extender un mantel sobre la hierba y utilizar los implementos de canasta es una aventura, aunque lo vivamos en el jardín de casa o en la finca que siempre vamos.

Antes de marcharnos del lugar en el que hemos comido, hay que enseñarles a conservar el medio ambiente, por lo tanto hay que tener una bolsa donde echar los residuos: papeles, botellas plásticas y demás basura. Bolsa que se lleva a casa para luego depositarla en el contenedor.

¿Qué comemos en el picnic?

Conviene ver qué comida vamos a llevar a nuestra excursión para evitar engorros y situaciones peligrosas. Piensa en un menú poco elaborado: que no lleve mucho tiempo de preparativos, que sea fácil de transportar (sin salsas ni líquidos) y que sea fácil de comer, si es con la mano mejor.

Hay que tener en cuenta que con el calor del verano aumentan las posibilidades de que ciertas bacterias, como la salmonella. Los alimentos tienen que ir bien refrigerados, especialmente si llevamos alimentos con huevo, como una tortilla, tarta o huevos duros.

No se deben mezclar en el mismo recipiente alimentos crudos y cocinados, para evitar contaminaciones cruzadas.