Los equipos y las fábricas respectivas de la Fórmula 1 cumplen con un receso obligatorio ordenado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) para reducir gastos. Las vacaciones se iniciaron tras el último Gran Premio de Alemania, en el autódromo de Hochenheim, donde ganó en gran forma el líder del campeonato australiano Mark Webber.