El apagón que afectó a varias provincias el miércoles último, entre las 19,54 y las 20,20, pudo tener graves consecuencias en San Juan de no mediar la buena suerte que acompañó a una multitud en las áreas urbanas donde gracias a las luces de los vehículos sobrellevó estoicamente la prolongada interrupción de un servicio vital. En la contingencia, que como en un terremoto, pudo generalizar pánico, estuvo ausente el ente creado para atender estas circunstancias. La inexistencia operativa de la Defensa Civil es preocupante ante la inminencia de un evento fenoménico de esas características del que estamos en riesgo permanente. En 1995, por primera vez en San Juan, la Dirección de Defensa Civil presentó ante el Ministerio de Gobierno el "Plan de Emergencia Provincial”, que acordaron y firmaron los municipios y las reparticiones pertinentes. Fue inédito, la provincia contaba con un plan integral en ese sentido que pondría a disposición de la población a través de una prédica especializada que llevaría adelante Defensa Civil, la Cruz Roja y Bomberos. Nunca se conoció el destino del plan y el cambio de gobierno, a fines de ese año, truncó la loable iniciativa.
La Defensa y Protección Civil debe ser parte de las prioridades en una provincia como la nuestra y su verdadera e idónea conformación no admite ya más dilaciones. De nada vale la existencia de la ley si no se provee a la repartición de un presupuesto acorde a las necesidades. La capacitación en esos niveles es esencial porque allí se construye la metodología y recepción inventarial de toda la disponibilidad instrumental y humana que servirá inmediatamente a los gobiernos provincial y comunales para prevenir y atender emergencias, morigerando costos y salvando vidas.
