El 6 de junio de 1947, la esposa del presidente argentino, María Eva Duarte de Perón, iniciaba su viaje a Europa. La Primera Dama continuaría desde España a Francia, Suiza, Portugal, Brasil , Uruguay y Argentina. Cuentan que estando Evita en el Patio de los Naranjos del Palacio de la Diputación, una multitud como no hubo antes en Barcelona, aclamaba y coreaba su nombre, reclamándole la presencia en los balcones. Ante ese espectáculo la Primera Dama Argentina le dijo a Franco: "¿Quiere un consejo? Cuando necesite reunir una multitud como ésta, mándeme llamar”.

Acostumbrados los españoles a que todos los visitantes a su tierra se deslumbrasen con sus históricos y gloriosos edificios, sentíanse molestos ante la indiferencia de Evita, que en lugar de mirarles sus espectaculares arquitecturas, pasaba ante ellas sin que se le moviera un pelo. Sin embargo, su mirada se posaba con obsesión en la gente de pueblo. Cuando intuía que alguien lo requería, disponía inmediatamente con un gesto que sus acompañantes conocían, para dar algo a esa persona necesitada o recibir una carta…..

……La dirigencia ha ocultado en su prédica muchas facetas de Eva Perón que resaltan su concepción filosófica y de vida. A pesar de esa mezquindad, la historia alumbra la verdad a través del análisis que le otorga el tiempo. La exquisitez del mensaje de Evita en tierra española debiera estar en la alta biblioteca argentina. Por citar parte de uno de sus discursos, recordamos cuando al iniciar su gira decía: "¡Mujeres de España! Nuestro siglo no pasará a la historia con el nombre de siglo de guerras mundiales, ni acaso con el nombre de siglo de la desintegración atómica, sino con ese otro mucho más significativo de siglo del feminismo victorioso. La mujer argentina decía-, se afana, en primer lugar, por la estructuración del hogar cristiano con vínculo indisoluble, porque si a la mujer no se le ha dado el señorío de la fuerza física, se le ha dado el imperio de amor. Y sabemos las mujeres sin necesidad de sutiles raciocinios, que sólo en el hogar y en el matrimonio indisoluble, puede el amor alcanzar toda su expansión. Sabemos las mujeres que la decadencia del amor, sin duda alguna, una de las decadencias más grandes que ahora padece el mundo, es el resultado inmediato de la paganización de la familia y de la desarticulación del hogar. La mayoría de los pensadores opuestos al cristianismo no trepidan en reconocer que el matrimonio y la familia, tales como los reclama la adusta moral cristiana, constituyen el único ideal sociológico que puede colmar las aspiraciones más profundas del amor, y que todas las civilizaciones marcadas por una franca decadencia se caracterizaron por una honda crisis de vida familia”.

En otro apartado de uno de sus magnos discursos, exclamaba: "cuando la corrupción de costumbres ha minado la vida de la familia, entonces, junto con el amor, pierde la mujer la libertad. Porque ella sólo es libre en la esclavitud del amor, y sólo es esclava en la libertad del amor, en el que desemboca el matrimonio, no bien pierde sus dotes y prerrogativas de eternidad. Porque la mujer argentina se ha empeñado en mantener a todo costo el hogar estructurado, y porque se ha empeñado, además, en conseguir que en él se respire un clima de santuario, de suerte que el esposo y el hijo, sientan a Dios como en un templo en pequeño, por eso sabe que no le arrebata ni un adarme de femineidad no sólo el trabajo en la fábrica, los estudios en las universidades, el aprendizaje profesional”.

Esta faceta de Eva Perón no proclamada, se suma al incumplimiento de las propias mujeres del magno movimiento que nunca tuvieron la voluntad de emular su obra gigantesca. Quedó trunca en el camino la Fundación de la caridad que pidió encarecidamente sostener y agigantar en su testamento. Ésta debía ser una obra de las mujeres peronistas fundamentalmente, pero en su inmensa mayoría prefirió la lucha por los cargos y cuando los logró, sólo pensó en recordarla el día de su muerte, durante el transcurso de elecciones o cuando hizo falta un aplauso. La obra inconclusa tampoco se reflejó en la acción política y solidaria, que ha dejado un camino colmado de baches y de la indiferencia nadie se ha hecho cargo.