Esta sinonimia de expresiones descubre que es difícil desprender de la naturaleza humana la pretensión de hacer su negocio y aprovecharse de un desorden que tal vez se ha promovido con dicho fin. ¿Cuál es el fin? Ésa es la incógnita que "entendidos" analistas intentan descifrar como si se tratase de un jeroglífico. Sin embargo, a los entretelones de la política, desde Descartes hasta hoy, ha bastado adaptar el método al análisis y la síntesis, además, para recorrer vericuetos suele alcanzar con la intuición.

El 19 de diciembre de 2011, desde esta columna, hicimos referencia a Antonio Caló, que se perfilaba camino a Azopardo. Hoy es una realidad que avanza firme y segura. Es titular del poderoso gremio metalúrgico y su mira hacia la conducción de la central obrera se agiganta cada día. Caló, de la vieja guardia, inteligente y mesurado, tiene demasiado claro que ha llegado el momento de mostrarse y en pocos días le veremos desde el alumbramiento que define su posicionamiento. Sabe y conoce las contingencias de la política argentina, la inserción y rol del movimiento obrero organizado y relación de éste con la comunidad y los propios trabajadores. Dueño de una personalidad que le distingue por la claridad de sus conceptos doctrinarios y políticos, le han colmado de respeto y admiración en el marco donde ha desarrollado su actividad gremial que le ha permitido cimentar excelentes relaciones con sus pares dirigentes de la UOM, y con las demás fuerzas gremiales y políticas. De bajo perfil es la primera vez que su nombre truena públicamente a tal punto, que su figura presagia que durante 80 días correrá mucha tinta y celuloide cada vez que se inscriba en cualquiera de sus formas el nombre Caló.

Cuenta con el apoyo de diferentes gremios pero se ignoraba su exquisita relación con la presidente Cristina Kirchner, como parte de una estrategia que está saliendo a luz de un modo natural. La concepción justicialista jamás puede colocarse en las antípodas de los trabajadores, más allá de inexistente relación Cristina-Moyano. Algún día saldrá a luz el motivo del tajante rechazo que hasta raya con lo personal. Quedó claro en el discurso del Congreso que para ella Moyano no existe, lo que es peor que una mala relación. La estrategia del conflicto que se colgó en el reposo en vísperas de la campaña y que es parte de un estilo, vuelve a tomar dimensiones desde el "discurso presidencial" y no es producto de las adrenalinas como erróneamente pueda pensarse. Es parte de una estrategia política demasiado bien pensada que pone en jaque y en acto equivocado toda cúpula que se mueve opuesta al oficialismo, cúpula que al ser contestataria con cierto grado de anarquía se diluye en explicaciones, denuncias que no prosperan y un tiempo valioso que esa oposición niega a sus dispersas fuerzas y abandonados proyectos. Para el gobierno nacional es muy importante el camino a junio que definirá a la cúpula cegetista. El trabajo subyacente que alumbró a Caló dejó de serlo y ya aparecen los primeros acosos de su riñonada triunfalistas que le exige abandonar su cargo en la UOM ante el supuesto sillón en CGT. Se suma que los de SMATA, por competitividad histórica lo miran con desdén.

"Enturbiar el agua del lado para pescar anguilas", es el modismo de Aristófanes que aún se aplica a expensas de los que caen en el juego. ¿Quién ganará la puja? Lo concreto es que el manejo de las cajas de las obras sociales ha quitado el sueño de muchos.