Chubut es una de las provincias donde existe una persecución sistemática de la fauna nativa hasta llegar casi a la extinción, como en toda la región patagónica donde se emplazan instalaciones petroleras en medio de la nada. El guanaco es una de las especies más castigadas tanto por la depredación que sufre su hábitat natural como por la caza furtiva alentada por el despeje del terreno requerido por las prospecciones y explotaciones hidrocarburíferas.

En esa provincia, como en algunas vecinas, no parecen valer las leyes nacionales de preservación de la flora y la fauna autóctonas, según han comprobado las organizaciones conservacionistas. Pero mayor indignación ha causado en estos días la insólita convocatoria a través de las redes sociales para participar en una prueba denominada "Persiguiendo al guanaco 2015”, una iniciativa privada que consiste en una carrera a campo traviesa de resistencia entre humanos y el camélido americano hasta que el animal muera por cansancio.

Los guanacos, como las vicuñas, están protegidos en todo el territorio nacional por ser especies perseguidas y en vías de extinción y son numerosos los proyectos oficiales para preservarles la vida salvaje y promover en cautiverio el aprovechamiento de la lana, como otra forma de protección y reproducción a fin de mantener creciente el número de animales. Los resguardos legales, provinciales y nacionales, señalan la importancia del guanaco considerado una especie "paraguas” para la estepa y especie clave para el desarrollo socio-productivo local de pequeños asentamientos humanos en zonas cordilleranas.

El perverso llamado desde Chubut para perseguir guanacos hasta lograr sus muertes por extenuación conlleva una crueldad extrema, propia de la barbarie que aflora en ciertos ámbitos que buscan acciones novedosas que no son más que un retroceso nefasto en medio de una sociedad civilizada. Son inadmisibles estas pruebas de resistencia o desafíos que involucran a humanos dotados con equipos y vehículos especiales para someter hasta la muerte a otros seres vivos, independientes e indefensos frente a la involución de la raza inteligente. En realidad, "Persiguiendo al guanaco 2015” es una variante de la caza furtiva, por morbosa diversión y sin disparar un solo tiro.

La condena mediática y por la misma red de la convocatoria, debe llevar a las autoridades hasta los ideólogos por el delito de instigación a la depredación y caza de especies protegidas.