El Gobierno de Brasil dispuso nuevas medidas para la reactivación de su economía, de manera de hacer más competitivo al país estimulando a la actividad privada. Ahora la presidenta Dilma Rousseff anunció un fuerte recorte en las tarifas eléctricas de hasta un 28% para el sector productivo, en tanto las residenciales tendrán una reducción media del 16,2%, a fin de acompañar al modelo de desarrollo.

Si bien Brasil fue el menos afectado de los países emergentes por la crisis mundial, ha lanzado una intensa campaña de aliento a las inversiones cuando dispuso el mes pasado la privatización de carreteras y vías férreas, junto con una fuerte baja de impuestos que incluye una reducción de hasta 20% en las contribuciones patronales, la rebaja de las retenciones a las exportaciones y un plan de compre nacional para el sector gubernamental a fin de favorecer la adquisición de productos nacionales hasta 25% más caros que los importados, de máquinas de construcción y medicamentos. Se agregó la política de reducción de tasas de interés al 7,5% con reclamo a los bancos privados para que disminuyan sus niveles rentabilidad.

Rousseff quiere consolidar a Brasil como la sexta economía del mundo y sostiene su modelo de desarrollo basado la

estabilidad y el crecimiento con inclusión, que le ha dado resultados exitosos y ahora sumando la competitividad con los últimos estímulos. Según cálculos privados, el vecino país crecerá 1,64% en 2012, gracias a una fórmula contrapuesta con las orientaciones proteccionistas, estatizantes, dirigistas y restrictivas con gran presión fiscal que impulsa el populismo con resultados inciertos y malestar social alejado de un real crecimiento.