La Justicia federal de La Rioja analiza los resultados de la autopsia que se realizó sobre los restos de monseñor Enrique Angelelli, muerto en 1976, con vistas a determinar si el accidente automovilístico en el que el sacerdote falleció pudo haber sido provocado por fuerzas de la dictadura militar.

Si bien desde el juzgado se mantenía estricta reserva sobre los resultados de las pericias, trascendió que no se habrían detectado golpes en la cabeza del sacerdote, que permitieran suponer la "intervención de terceros" en la muerte del prelado.

Según testigos, la nuca del sacerdote estaba golpeada y que de ella salía un líquido que debían tapar con algodón durante el velatorio.

El portal Riojavirtual.com dice haber conocido el informe médico, que habría determinado que "no hubo intervención de terceros" que le provocaran golpes de tal magnitud en la cabeza que lo hubieran matado.

De confirmarse tales resultados, se reafirmaría la suposición oficial sobre el accidente que terminó con la vida de Angelelli, pero lo que, en cambio, no se sabría, es si ese desperfecto automovilístico fue provocado de alguna manera, como también se especuló.

El secretario de Derechos Humanos de la provincia, Domingo Bordón, evitó así hablar de un homicidio. Tampoco se saben los resultados del análisis de ADN pedido por el juzgado en el momento de la autopsia, para confirmar que el cadáver que fue exhumado de la cripta de la Catedral efectivamente pertenezca al obispo.

Angelelli murió en un extraño accidente de tránsito el 4 de agosto de 1976, cuando circulaba en una camioneta por la ruta nacional 38, entre Chamical y La Rioja.

El obispo fue encontrado tirado en medio de la ruta, con los brazos en cruz, a metros de su camioneta, y su acompañante, el entonces sacerdote Arturo Pintos, siempre dijo que no recordaba nada de lo ocurrido.

Al momento del hecho el obispo viajaba a Buenos Aires con una denuncia sobre el secuestro y homicidio de sus sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos Murias, que habían sido capturados, torturados y asesinados el 18 de julio de 1976.

Angelelli había levantado la voz para denunciar violaciones a los derechos humanos apenas se impuso el golpe militar, así como los controles que estaba sufriendo la Iglesia, luego de que incluso secuestraran a un vicario junto a dos militantes de un movimiento rural.

En la causa para esclarecer su muerte está imputado el ex titular del Tercer Cuerpo de Ejército, con asiento en Córdoba, Luciano Benjamín Menéndez.

Además, días antes de la autopsia de Angelelli se suicidó en La Rioja el ex capitán del Ejército Alfredo Marcó, presunto torturador de 66 años que estaba directamente involucrado en el caso del fallecido obispo porque había anunciado que el sacerdote iba a aparecer muerto, según consta en el libro "Nunca Más" de la CONADEP.