La despedida ideal para estos Pumas que buscarán demostrar que el tercer puesto en el Mundial pasado lejos estuvo de ser una casualidad. Y es que en el adiós hubo varios condimentos para destacar: una docena de tries, 20.000 espectadores en el Bicentenario, la chance de ver a dos sanjuaninos (Juan Cruz Guillemaín y Gonzalo Pérez) enfrentándolos y el agradecimiento de los propios jugadores por semejante apoyo del público sanjuanino.
El 78-15 sobre Sudamérica XV excede de un mayor análisis del encuentro, pero sirve, tal como reconoció el técnico Santiago Phelan, para ver algunos aspectos del juego argentino.
A solo un par de días para que Phelan dé la lista final para el Mundial, donde deberá “cortar” a nueve jugadores que vinieron a San Juan, lo más importante de su juego en Pocito pasó por los backs. Un dato: todos los tries llegaron mediante ellos, siendo los wines Juan Imhoff y Horacio Agulla los más destacados. Entre los backs existen las mayores dudas de Phelan, es que muchos de ellos vienen con el pergamino de ser campeones en la Copa Vodacom con Los Pampas XV. Salvo Agulla, el tamaño sigue siendo un déficit respecto de las potencias mundiales, pero la velocidad que tienen alguno de ellos suple esa falencia.
El pack de forward, un punto históricamente fuerte para Los Pumas, cumplió ayer en la misión de darle velocidad de salida a la guinda tras las jugadas móviles. No hubo tanta supremacía en el contacto físico, pero igualmente fueron para adelante en el scrum. Los lines, lanzados por el interminable Ledesma hasta que salió, alternó buenas con malas, en un punto clave a mejorar teniendo en cuenta que en un Mundial no se puede fallar en ese aspecto del juego.
Más allá del adversario de ocasión, integrado incluso por jugadores de países con poco tradición en el rugby como Uruguay, Chile y Brasil, es clave entender que se trataron de los primeros 80’ a full después de cinco semanas de un intenso trabajo físico.
Por ende, las imprecisiones a la hora de jugar desplegado resultaron inevitables. Es justamente en los 33 días que restan para el estreno mundialista ante nada menos que Inglaterra donde se debe ajustar dichos detalles.
Los Pumas no llegan con la confianza que tenían en la previa de Francia 2007. El recambio costó más de lo esperado y entonces no queda otra que apelar a la fuerza interior de los rugbiers, sabiendo que en la recuperación de Juan Martín Hernández puede estar el salto de calidad necesario.
