Con un entrenamiento corto, apenas superior a la hora. Apuntando a lo regenerativo. Con la mente ya puesta en cruzar la Cordillera de Los Andes y meterse de lleno en la Copa América de Chile. Así la selección Argentina de fútbol se despidió de San Juan. Es que el entrenamiento en la mañana del domingo en el Bicentenario resultó bien reducido en su duración y en la exigencia para los once titulares en la goleada 5-0 sobre Bolivia, el sábado por la noche. El plus estuvo relacionado con que cerca de mil hinchas pudieron presenciar los movimientos del combinado que dirige Gerardo Martino y que buscará en el certamen continental el primer título en mayores desde hace 22 años. Claro que los fanáticos se quedaron con las ganas de tener un mayor contacto con sus ídolos ya que salvo el defensor, Pablo Zabaleta, y los tres arqueros, Sergio Romero, Mariano Andújar y Nahuel Guzmán, que se acercaron al alambrado para firmar autógrafos, el resto casi no tuvo ningún respuesta a los gritos permanente de afecto de los simpatizantes. Una constante, salvo contadas excepciones, en la apatía mostrada por los futbolistas (también Martino) con los sanjuaninos en general, durante las poco menos de 48 horas en la provincia.
En la tarde dominguera llegó el momento de volar hacia La Serena, donde hoy se sumarán Carlos Tevez y Roberto Pereyra, ambos que cayeron en la final de la Champions ante el Barcelona de Lionel Messi. Justamente la Pulga y Javier Mascherano serán los últimos en arribar, ya mañana, a suelo trasandino.
El entrenamiento abierto al público en general abrió la expectativa de los sanjuaninos de estar cerca de esos ídolos que solo pueden observar por la pantalla chica. Pero quedó en eso y así se convirtió en desilusión al ver como figuras del tamaño de Angel Di María, Sergio Agüero o Gonzalo Higuain, claramente los tres preferidos de la gente, hacían oídos sordos al pedido del público por acercarse al costado del campo a firmar autógrafos. Se trata de un punto a corregir por parte de la AFA, cuyos directivos parecen más apegados a ver quién tomará el sillón que ocupó Julio Grondona durante más de 30 años, que en mejorar el feeling entre hinchas y selección. Al fin y al cabo, los apáticos jugadores actúan así porque los dejan. En la superprofesional NBA estrellas como Emanuel Ginóbili comprenden y les exigen desde la propia Liga norteamericana que ‘se deben al público’. Y nadie nadie puede decir que Manu no es un grande…
