En México distintos sectores de la sociedad vinculados a la Iglesia Católica se han manifestado en contra de lo que denominan una "partidocracia frívola y despilfarradora” de una clase social que vive de la política y no para la política.

Según lo expresado, la gente ha comenzado a hartarse de los abusos y del descaro de muchos políticos, por lo que espera que el "castigo se vea reflejado en las urnas”, teniendo en cuenta que ese país se encuentra en plena carrera electoral para la renovación de la Cámara de Diputados.

La opinión pública ha tomado conocimiento que los actuales representantes populares han incurrido en el despilfarro de viajes parlamentarios, la contratación de spas, bares, restaurantes de lujo, naftas, uso de dispositivos celulares, tabletas y otros "lujos” que entran en esta asignación de recursos.

Se argumenta de estos gastos, es que son un insulto a los electores de un país de millones de pobres quienes padecen serios inconvenientes para alimentarse, acceder a servicios de salud y lograr posibilidades de desarrollo.

La Iglesia Católica mexicana ha salido a revelar esta situación, con el objeto de criticar a los partidos y las instituciones electorales a la luz del reciente anuncio del gobierno federal de recortar el gasto público. La Arquidiócesis Primada de México sostiene que los partidos políticos quieren proyectar al electorado la idea de amarrarse el cinturón, promover los recortes y suscitar el mayor ahorro posible, cuando las Cámaras del Congreso son sinónimo de opacidad y de falta de rendición de cuentas.

Una situación que se repite en varios países de la región y que deberá tenerse en cuenta a la hora de elegir nuevas autoridades.