Soy Luis Federico P. Lenzi. Nací en Buenos Aires en 1950. Desde niño escuchaba música. Había dos emisoras que emitían mucha cultura, especialmente música: Radio Nacional y Radio Municipal, que transmitía desde el Teatro Colón. Cada obra era precedida por una explicación, ¡uno sabía lo que iba a escuchar! También mi padre me solía llevar al Colón y compraba discos de óperas y música clásica. En casa, además, se hablaba inglés con mi madre, con mi padre italiano -era de Florencia- y francés con mi abuela francesa. A los 9 años comencé a estudiar acordeón a piano pero no era lo que me gustaba escuchar, así que dedicaba horas a escuchar buena música. Al terminar el colegio ingresé en la Orden Dominicana y conocí el convento no por ir a Misa -me quedaba lejos- sino por los conciertos de órgano del maestro Héctor Zeoli. Y ya siendo fraile recibía clases de piano con Adelma Gómez, quien después llegó a San Juan para hacerse cargo de la Cátedra de órgano. Entre 1977 y 1981 estudié en Roma y en 1988 en Alemania y pude conocer salas europeas. Cuando llegué a San Juan en 2003 me encontré con la maravilla del Auditorio y una Sinfónica al alcance de cualquiera. Una vez uno de los violinistas me dijo que tenía "asistencia perfecta’. Hace algún tiempo se me ocurrió mandar una carta de lectores después de un concierto de Mozarteum, sin saber si la iban a publicar. Como lo hicieron, repetí; y ahora me piden que lo haga con más regularidad. Quiero que conste que no soy un crítico musical, que mis comentarios son una impresión personal de alguien que como "melómano’ ama la música, quiere expresar su agradecimiento e invitar a otras personas a gozar de tanta belleza y aprovechar este privilegio que no todas las provincias tienen.