Más de 2 años después de haberse fugado junto a Jorge Antonio Olivera, quien todavía no ha podido ser capturado, fue detenido al mediodía de ayer por efectivos de la Dirección de Seguridad Interior de la Policía Federal el represor Gustavo Ramón De Marchi. Fue identificado cuando caminaba cerca de la casa de una de sus hermanas, en el Barrio de Almagro, en Capital Federal. Estaba prófugo de la Justicia desde el 25 de octubre de 2013, cuando se escapó del Hospital Militar Central Cosme Argerich, a donde había sido llevado para realizarse controles médicos. Para quien aportara datos que permitieran su captura había una recompensa de 2 millones de pesos ofrecida por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
Luego de tareas de inteligencia de los efectivos policiales, De Marchi fue interceptado en la esquina de Yatay y Rocamora y en los próximos días será traslado a San Juan, según aseguraron ayer fuentes judiciales. Una vez en la provincia, le será comunicada la sentencia pronunciada por el Tribunal Oral de San Juan y recién entonces empezará a cumplir su condena. No obstante, está acusado de nuevos hechos cometidos contra dirigentes políticos, sindicales y estudiantiles mientras se desempeñaba como teniente primero del Ejército Argentino, durante su desempeño en la unidad militar de Marquesado. Por esa razón estará sentado otra vez en el banquillo de los acusados cuando comience el nuevo megajuicio, previsto recién para el año próximo.
El represor, que el próximo 8 de diciembre va a cumplir 67 años, fue condenado a 25 años de prisión en el megajuicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia, que concluyó el 4 de julio de 2013. Le atribuyeron los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad abusiva, tormentos, abuso deshonesto y asociación ilícita contra detenidos mientras se desempeñaba en el ex RIM 22. Fue jefe de compañía e integró el aparato militar destinado al combate de la subversión.
Cuando se encontraba detenido en el Instituto Penal de Chimbas junto a Olivera, ambos pidieron ser traslados a Capital Federal para ser atendidos en el Hospital Central en diferentes especialidades, como psiquiatría, kinesiología y dermatología. Pero, aprovechando las deficientes medidas de seguridad del centro asistencial (ver aparte), se fugaron y, si bien hubo versiones de que se encontraban fuera del país, ahora De Marchi pudo ser capturado para que cumpla su condena y enfrente los nuevos delitos que se le imputan.
Por el escape, el juez federal Claudio Bonadío dispuso el procesamiento del exjefe del Servicio Penitenciario Federal (SPF), Víctor Hortel. El exfuncionario fue el inspirador de la agrupación de presos K “Vatayón Militante”, cuyos integrantes eran sacados de prisión para participar de actos oficialistas.
Junto con el exfuncionario, también fueron procesados ocho directores y agentes del SPF, por el delito de delito de favorecimiento culposo de evasión, que tiene una pena de un mes a cuatro años de prisión.
El magistrado entendió que hubo un “obrar negligente” de parte de las autoridades del SPF, que favoreció la fuga de los represores. Por ejemplo, dio cuenta de que el propio Hortel, quien renunció al cargo tras la fuga de 13 presos de la Cárcel de Ezeiza, reconoció en su indagatoria que “los traslados de los detenidos al Hospital Militar Central se efectuaban en condiciones antirreglamentarias y con una laxitud notoria”.
