Si bien el último pronóstico hídrico trajo cierto alivio porque San Juan volverá a tener más agua que las últimas temporadas, habrá que seguir siendo muy cuidadoso con este recurso porque para el año que viene se esperan menos nevadas que las que hubo este año y en el 2015. Es que ahora que se ha retirado el fenómeno El Niño y llega La Niña, este evento suele estar asociado a escasas nevadas y precipitaciones, y temperaturas más altas que lo normal. Por fortuna, La Niña no se presentará en forma plena, sino en un estado neutro que es más débil -según dan cuenta unos 30 pronósticos globales- lo que implica que habrá disminución, pero no ausencia total de precipitaciones níveas. Del mismo modo para esta primavera ya no se espera que se produzcan más heladas porque viene un octubre más cálido, una buena noticia para los productores sanjuaninos cuyos cultivos aún están en época de riesgo.

Esas son las principales conclusiones que difundió ayer Federico Norte, el prestigioso climatólogo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) que disertó en la provincia en el marco de las celebraciones por la Semana del Agua organizadas por el Departamento de Hidráulica.

A diferencia de “El Niño”, que es producto del calentamiento del Océano Pacífico tropical, “La Niña” se genera por el enfriamiento del mismo, lo que produce menos precipitaciones de agua y de nieve cuando se presenta.

Para esta primavera y hasta noviembre, sí se está produciendo una Niña más plena que se intensificará entre diciembre y febrero, pero se hará mas débil para junio, julio y agosto del 2017. En otras palabras esto significa que se espera mucho calor y pocas precipitaciones en primavera y verano, y nieve insuficiente para el próximo invierno que no llegará a ser tan escasa como si La Niña hubiese seguido fuerte. “Estamos en alerta amarillo, no en rojo que indicaría que estamos en el horno”, bromeó Norte y agregó que las probabilidades meteorológicas en la cordillera sanjuanina para el otoño-invierno 2017 son de precipitaciones níveas escasas, pero sin llegar a conformarse un situación de sequía bien definida. “O sea, estamos ahí, pero no una cosa terrible como hace unos años atrás que no había nada de agua en Ullum”, dijo el experto que basó este pronóstico en los análisis meteorológicos del Instituto Max Planck de Alemania.

SIN HELADAS

Las predicciones a corto plazo, hasta el 21 de octubre, son que van a ser días de mucho calor, con temperaturas elevadas, lo que prácticamente hace desaparecer el fantasma de las heladas tardías. “Se está confirmando que esta primavera será más cálida de lo normal, lo cual; por otro lado es una ventaja para los productores que se tienen que olvidar, no despreocuparse; pero sí olvidarse un poco de la posibilidad de heladas tardías” expresó Norte. El dato no es menor considerando que los productores sufrieron una helada el 6 de septiembre por la cual el gobierno declaró el Estado de Emergencia Agropecuario. Desde el INTA, Rodrigo Espíndola; recordó que hay registro meteorológicos de que han ocurrido heladas tardías en octubre. “Siempre existe riesgo hasta el 15 de octubre porque es una época de máxima sensibilidad para los viñedos. El brote tiene 3 o 4 centímetros y la planta cuenta con mayor agua en el tejido , con lo cual una helada no tan fuerte -de sólo 1 grado bajo cero- puede hacer mayor daño”, aseguró.